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Cuáles son los efectos del aislamiento en la pareja y la crianza de los hijos

En diciembre de 2019 se detectaron las primeras infecciones por COVID-19 en Wuhan, China. Entre el primero y el 18 de marzo de 2020 se desató un foco infeccioso en Bérgamo, Italia, cuya amenaza exponencial y su letalidad se constituyeron en un augurio de lo que podía ocurrir en nuestro país y en el mundo.

El 11 de marzo la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró formalmente la existencia de una pandemia. A partir de esa situación, y a la vista de estos antecedentes en el hemisferio norte se decretó en la Argentina el Aislamiento Social Provisorio y Obligatorio (ASPO).

El Observatorio de Psicología Social Aplicada de la Universidad de Buenos Aires (UBA) realizó un análisis comparativo a los diez y a los 80 días de cuarentena en el país para estudiar el impacto que la medida tuvo y tiene en el ánimo de los argentinos.

A través de una encuesta online, consultaron a 1289 personas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el Gran Buenos Aires, el interior de la Provincia, Córdoba, Rosario, Mendoza, Neuquén, Tucumám, Jujuy, Tierra del Fuego y Corrientes.

“Cuando se inició este estudio la sociedad argentina está ya impactada por las dramáticas noticias provenientes del mundo, sobre todo de países muy afines como Italia y España. Quizá esto influya en los valores basales reflejados desde los días iniciales de la pandemia y la cuarentena, que se incrementan hacia valores más altos aún, hacia los 80 días de confinamiento, en la mayoría de los ítems estudiados”, aseguraron desde el observatorio.

Estado de ánimoLos datos reflejaron una percepción de impacto negativo de los días de aislamiento tanto en el estado de ánimo individual (Shutterstock)Los datos reflejaron una percepción de impacto negativo de los días de aislamiento tanto en el estado de ánimo individual (Shutterstock)

Transcurridos 80 días de cuarentena, los datos reflejaron una percepción de impacto negativo de los días de aislamiento tanto en el estado de ánimo individual, como en la percepción de ansiedad. Si bien el punto de partida del estudio ya mostraba una situación basal alta, la tendencia se acentúa afectando más a las mujeres que a los hombres y a los que conviven el confinamiento con los hijos que a los que están solos.

Aún en condiciones de aislamiento domiciliario familiar, se observó un incremento del sentimiento de soledad. Los datos mostraron en el periodo un impacto importante; la tendencia es mayor en las mujeres y significativa en quienes no conviven con hijos.

En general se suele relacionar la soledad con el aislamiento físico, lo cual no es así necesariamente, de hecho algunas personas pueden estar aisladas y no sentirse solas, otras pueden tener una red social aparentemente grande y pueden experimentar soledad.

En el caso específico de los adultos mayores los antecedentes señalan que tanto el aislamiento como la soledad aumentan el riesgo de enfermar, de agravar las enfermedades crónicas y de morir. Este es un aspecto a tener en cuenta por las consecuencias inmediatas o futuras en esta población.

Sobre la familiaEl aislamiento prolongado resiente la estructura familiar, siendo un dato no menor el incremento de la comunicación disruptiva o conflictiva (Shutterstock)El aislamiento prolongado resiente la estructura familiar, siendo un dato no menor el incremento de la comunicación disruptiva o conflictiva (Shutterstock)

En las respuestas sobre la familia se destacan dos aspectos, los que hacen a la comunicación familiar y la cohesión en el sistema familiar. Si bien las familias incluyen un factor importante de equilibrio, el aislamiento prolongado resiente la estructura familiar, siendo un dato no menor el incremento de la comunicación disruptiva o conflictiva, que señala una alteración importante de las relaciones familiares.

La comunicación disruptiva si bien es percibida como alta al final del periodo estudiado cuando se comparan las medias con datos muy anteriores a la pandemia, noviembre de 2019, se observa en todos los casos una tendencia creciente percibida como reducción de la sinceridad de los intercambios, mayor temor a generar desacuerdos, mayor antipatía entre los miembros de la familia y una sensación de mayor entrometimiento o pérdida de límites en las relaciones.

Esto resulta consistente con los datos que muestran en la comparación noviembre 2019 y segunda medición tras 80 días de cuarentena: una disminución del sentimiento de cohesión familiar, en el sentido de sentirse “ser escuchado”, de “pérdida de la confianza en los otros”, de “duda en la capacidad de ser cuidado por el núcleo familiar” y de cómo se perciben los “los recursos de la familia para resolver situaciones difíciles”. Esta información describiría que a pesar de los datos que muestran una importante y general resiliencia y recursos en las familias encuestadas, se incrementó la percepción de pérdida de esos recursos ante un agresor externo como la pandemia y una situación estresante interna como el confinamiento.

La pandemia y las parejasLos datos recogidos señalan una mayor frecuencia de discusiones y peleas, una disminución de los intercambios de "intimidad" (Shutterstock)Los datos recogidos señalan una mayor frecuencia de discusiones y peleas, una disminución de los intercambios de «intimidad» (Shutterstock)

El aislamiento mostró afectada la comunicación (relación) en las parejas, según estén en convivencia solos, no convivencia, o convivir en familia con sus hijos.

Los datos recogidos señalan una mayor frecuencia de discusiones y peleas, una disminución de los intercambios de “intimidad”, palabra que suele ser entendida en su vinculación con la sexualidad. Esto mantiene su consistencia cuando se pregunta por las “demostraciones de afecto”.

En las parejas, la relación conflictiva se mostró también asociada a la situación habitacional de vivir en departamentos, generalmente de menos superficie y menos conectados con el ambiente externo, en relación a vivir en casas que suelen tener mayor existencia de terrazas, patios o jardines; señalando el espacio y las características de la vivienda como un factor que participa de un modo importante en el curso del aislamiento social.

El impacto es mayor en las parejas no convivientes, donde se nota el efecto de la distancia, que en las convivientes solas, o en las que conviven con sus hijos donde el efecto también es un poco mayor que en las anteriores. Una cuestión a prever en el futuro son las consecuencias de una interacción duradera, con mayor nivel de conflicto, sobre la salud mental de las parejas y su posible incidencia en la continuidad de las familias (separaciones, divorcios).

La crianza de los hijosLos consultados coincidieron en un relajemiento en la puesta de límites posiblemente relacionado con el cansancio provocado por la intensidad de la convivencia (Shutterstock)Los consultados coincidieron en un relajemiento en la puesta de límites posiblemente relacionado con el cansancio provocado por la intensidad de la convivencia (Shutterstock)

Cuando se midió sobre cómo se vieron afectadas los criterios relacionados con la crianza de los hijos, se registró un cambio importante. Este es registrado más por las mujeres que por los hombres y por quienes viven en departamentos, donde el confinamiento es vivido probablemente de un modo más intenso, que los que viven en casas.

La escolaridad es una de las variables más impactadas por la cuarentena en relación a los hijos, verificándose la percepción de la sobrecarga de tareas sobre el sistema parental.

Otros valores afectados son los criterios preexistentes que generalmente guían la conducta de crianza de los padres, en relación con la puesta de límites. Cierto relajamiento surge posiblemente relacionado con el cansancio provocado por la intensidad de la convivencia en confinamiento.

La confianza atribuida a la comunicación con los hijos como factor de importancia en la crianza disminuye de un modo consistente. Asimismo, un mayor conflicto percibido en la pareja disminuye la valoración del efecto modelador de los padres como ejemplo de relación para sus hijos.

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Guía para padres: cómo ayudar a los hijos en la continuidad pedagógica en cuarentena sin morir en el intento

El viernes 13 de marzo fue el último día que las niñas y niños de la Argentina concurrieron a clases. Habían transcurrido sólo dos semanas de un ciclo lectivo que se vio interrumpido tras decretarse la emergencia sanitaria en el país por un nuevo virus que tenía al mundo en vilo. También dejaron de ir a los establecimientos educativos los adolescentes del nivel secundario y los estudiantes universitarios. Los pequeños de jardín de infantes no habían llegado a completar la famosa -y tediosa para más de un padre- adaptación.

Así, mientras los uniformes todavía tenían olor a nuevo y muchos libros no habían sido estrenados, todos los actores de esta película -entidades, padres, docentes y niños- comenzaron a hacerse a la idea de que la realidad había cambiado.

Esto podría ser una nota escrita en primera persona, de una madre con nulas habilidades pedagógicas, con un niño en primer grado y una pequeña a quien sus docentes de sala de tres le envían semanalmente consignas y actividades que pocas veces logra realizar con éxito. Pero no, mejor pensar que las clases van a ser de las últimas actividades en normalizarse e intentar ver el vaso “medio lleno” y tomar esta coyuntura como una oportunidad para aprender. Todos.

Para empezar, hay que tener en claro que este es un momento especial, son tiempos de pandemia, y tal como la salud está en emergencia, la interrupción de las clases representa una “urgencia educativa”. “En verdad, los padres no pueden ocupar el rol de los docentes en las conversaciones curriculares que instala la escuela en el proceso de escolaridad; sí son facilitadores, y su trabajo es apoyar al docente. Para los padres ésta es una oportunidad de encontrar nuevos espacios con sus hijos, acompañar el proceso de aprendizaje por ejemplo compartiendo una película escolar juntos y charlando sobre la misma”. Pablo Aristizábal es emprendedor tecnológico-educativo y experto en aprendizaje en línea, premiado por la ONU a la innovación educativa, y para él, “exigirle a los padres que ocupen el rol del maestro no sería el camino más adecuado, por distintos motivos. Depende de muchos factores, como las desigualdades de origen, que no surgen ahora, son producto de la falta de equidad en las naciones desarrolladas y no tan desarrolladas”.

Lo cierto es que las madres y los padres llevan 47 días desempeñando un papel que les es tan ajeno como engorroso (porque, hay que decirlo, no es lo mismo ayudar a los hijos a hacer las tareas en una situación normal, que guiarlos en esta coyuntura). La mayoría de ellos no son (no somos) docentes: son mamás y papás poniendo lo mejor de sí, sin las herramientas pedagógicas para hacerlo, con un montón de otras preocupaciones y obligaciones en mente, con una paciencia que a veces no es la suficiente y un niño -o dos, o tres- no siempre predispuesto a sentarse frente a una computadora ni con la misma atención que pondría en el aula frente a su maestra.

Hay que tener en cuenta que la interrupción de las clases representa una “urgencia educativa”
Hay que tener en cuenta que la interrupción de las clases representa una “urgencia educativa”

¿Por dónde comenzar? “Las familias tenemos el desafío en estos días de acompañar las tareas de los chicos en casa para garantizar la continuidad pedagógica y que puedan seguir con sus aprendizajes escolares y para eso tenemos algunas cosas muy importantes que hacer: la primera es ayudarlos a organizarse, con el tiempo, los espacios, con los que son más chicos estar disponible y cerca cuando están haciendo la tarea, idealmente con el celular apagado para ayudarlos si tienen dudas y obviamente no resolviendo la tarea por ellos pero sí dándoles pistas en algo que necesiten o ayudarlos a buscar alguna información de algo que no saben o incluso nosotros no sabemos”. Consultada por Infobae, la bióloga y máster y doctora en Educación Melina Furman señaló que “en el caso de los adolescentes también ayudarlos a que puedan organizarse, ver qué tareas son prioritarias, cuáles son obligatorias y cuáles no tanto. No replicando el horario de la escuela porque en estos días existe la chance de empezar un poco más tarde y sobre todo los adolescentes que son más noctámbulos y está demostrado que su reloj biológico los hace estar más atentos en horarios vespertinos y no tanto a la mañana puede aprovecharse eso a su favor”.

Furman es investigadora del Conicet y profesora de la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés ¡y madre de mellizos en segundo grado! El gran desafío, para ella, “es lograr que también haya momentos en el día para otras cosas, como jugar en familia, para tener momentos de soledad (los adolescentes y los adultos que los necesiten), para compartir las tareas de la casa que también son una fuente de aprendizaje, por ejemplo cocinar es un gran momento para conversar, para aprender a medir, mezclar, si la receta sale bien escribirla en un recetario”. “Volver a encontrar en las actividades cotidianas espacios de juego y aprendizaje. No se trata sólo de las tareas de la escuela”. Por ahí parece que va la cosa.

Para Rita Marini, licenciada en Psicopedagogía con posgrado en Neuropsicología infantil del aprendizaje y profesora de enseñanza primaria, “es importante tener en cuenta el contexto que estamos viviendo, donde cada familia, tanto padres como hijos, transitan la incertidumbre y la preocupación de una manera diferente. Algunos pueden reconocer y hablar sobre sus sentimientos, mientras otros cambian sus conductas mostrándose más sensibles, ansiosos, irritables o miedosos”.

Los aprendizajes empiezan siempre en casa y a medida que crecen, también, se dan en el colegio y otros contextos que van enriqueciendo la experiencia. Sería bueno que cada padre piense qué habilidades cree que son relevantes para sus hijos e incentivarlos para que la desarrollen”, destacó, al tiempo que consideró que “la mejor manera de acompañarlos es guiándolos con preguntas a que piensen y encuentren la solución, que se animen a probar y a fracasar y seguir intentándolo de una manera diferente. Entendiendo que el aprendizaje es un proceso que se va adquiriendo con la práctica y para que los chicos quieran aprender necesitan experimentar, probar, intentar, vivenciar”.

La motivación es elemental para que los chicos tengan interés en llevar a cabo la propuesta virtual (Shutterstock)
La motivación es elemental para que los chicos tengan interés en llevar a cabo la propuesta virtual (Shutterstock)

– ¿Qué hacer cuando (como en la mayoría de los casos) los padres no poseen herramientas pedagógicas?

– Furman: La mayoría de los padres no tenemos herramientas pedagógicas ni tampoco sabemos de todos los temas, entonces la estrategia es estar presentes, estar conectados, tratar de tener paciencia y tener paciencia con nosotros mismos también. Apoyarnos en los docentes o en otras familias cuando no sabemos cómo resolver algo, animarnos a decir “no sé” y buscar la respuesta juntos.

Cada tarea de la escuela, en la medida que estemos emocionalmente disponibles, puede resultar para nosotros también como una aventura y una oportunidad de aprender juntos.

– Marini: Comprendo que es más fácil guiar a un hijo si uno tiene herramientas pedagógicas, pero no se espera que los padres cuenten con ellas. Los chicos están acompañados por su docente de manera virtual. Sugiero acompañarlos frente a las dificultades que se le presentan en esta nueva modalidad de aprendizaje orientándolos a que enfrenten el desafío y busquen la manera de superar el obstáculo, aunque no sea en el primer intento, a que sean tolerantes frente a la frustración, aprendan a trabajar en equipo y a pedir ayuda tanto a sus docentes, compañeros y familiares.

La misión pareciera ser más difícil entre quienes tienen hijos en primero o segundo grado, que están teniendo sus primeras experiencias con la lecto escritura y las operaciones matemáticas, y, además, no tienen tan “aceitada” la rutina escolar. A esos padres, Furman recomendó “estar al lado, cerca, acompañando con las tareas, ayudándolos a entender la consigna, a representar lo que entendieron, a leer un texto las veces que haga falta hasta que lo comprendan, para ayudarlos a construir lo que se llama ‘el oficio de alumno’, esas herramientas que tienen los chicos para estudiar y que son cimientos para lo que va a venir después”.

“Jugar juntos fortalece los vínculos afectivos; los chicos se divierten, disfrutan y aprenden. Yo les aconsejaría que valoren el esfuerzo que sus hijos hacen, que los acompañen y tengan paciencia que el aprendizaje es un proceso, lleva tiempo, pero con perseverancia se alcanzan los objetivos”, sumó Marini, que además es la creadora de ATIR Aprender Jugando, una línea de juegos educativos.

Para quienes tienen hijos que requieren acompañamiento con contenidos más complejos que los padres no manejan, Marini sugirió “que los guíen planteando un problema”. “Por ejemplo, ¿qué harías si estás solo en la casa y tenés que resolver esta actividad? Seguramente van a salir opciones como consultar con un par o docente, buscar información escrita o visual en la web o un libro, llamar a un conocido que creemos que puede saber del tema, entre otros -propuso-. Lo importante es encarar la dificultad como un reto, como un desafío que hay que superar, sin estresarse ni angustiarse. Y aprender que equivocarse es parte del proceso, que cuando nos equivocamos significa que hoy no superamos el reto pero que si lo volvemos a intentar mañana lo podemos lograr”.

«Lo que se descontinuaron son las clases presenciales producto de la pandemia; el aprendizaje continía, sólo que de otro modo» (AP)

Y sobre cómo establecer el límite entre guiarlos/ayudarlos y resolverles la consigna, la psicopedagoga instó a “ayudar a los chicos a que valoren el esfuerzo y registren el sentimiento de satisfacción y felicidad que les produce alcanzar un objetivo, eso es fundamental para sostener su deseo de aprender”. “Es más fácil resolverle la consigna y terminar, pero en esa ocasión el mensaje que se le da es ‘como vos no podés hacerlo lo hago yo’ lo cual afecta su autoestima y autoconfianza en sus habilidades -sostuvo-. En cambio, al guiarlo, el camino es más largo pero lo transita el chico y cuando haya resuelto la consigna, será su logro. Es bueno remarcar su logro y el camino que recorrió hasta lograrlo, eso hará que tenga más confianza en sí mismo y en sus habilidades para encarar otros desafíos”.

– ¿Qué hacer si a los niños no los motivan las propuestas del aula virtual? ¿De qué manera incentivarlos?

– Furman: Uno de los caminos es hacerles “doble click” y ver a dónde más nos lleva la propuesta, qué más podemos explorar sobre eso que a simple vista parece medio árido. Y también es importante aprender que no todo lo que tenemos que hacer nos encanta y nos motiva y a veces hay que hacerlo igual y no pasa nada. Y encontrar otras fuentes de aprendizaje en estos días (hacer algo que no habíamos hecho nunca, escribir un diario de estos días tan particulares, hacer tareas de la casa, cocinar, jugar un juego que no sabíamos: hay montones de cosas que están aprendiendo las familias en estas días y que son importantes para seguir creciendo, más allá de las tareas escolares.

– Marini: La motivación es elemental para que los chicos tengan interés en llevar a cabo la propuesta virtual. A veces pasa que la misma no los motiva. En ese caso, una alternativa es proponerles una motivación externa, que puede ser inmediata o a corto plazo. Si es inmediata ocurre luego de que el chico realice la actividad. En el caso del corto plazo al realizarla puede obtener, por ejemplo, una estrella y a las tres estrellas una recompensa. La misma la puede proponer el chico y reformularla hasta que él y sus padres estén de acuerdo. Dentro de las opciones puede estar jugar a las cartas juntos, acostarse más tarde un sábado, disfrazarse usando la ropa de sus padres, entre otras opciones.

– Aristizábal: Lo que se descontinuaron son las clases presenciales producto de la pandemia; estamos haciendo todo lo posible para que la educación continúe, sólo que de otro modo. La atención es difícil de sostener cuando no se entiende para qué se estudia determinado contenido, cuando el motor del aprendizaje es la motivación y no la emoción, esto no nos engañemos pasa en la escolarización en las aulas presenciales, como en el mundo en línea cuando no podemos hacer una transposición didáctica que conecte a ese chico con el conocimiento. Si un tema lo siento ajeno, lo voy a sentir del mismo modo de forma presencial o en línea. Lo importante es pensar de qué forma podemos aprovechar el medio digital para enriquecer las clases y hacerlas más emocionantes, que los chicos se conecten con su imaginación y su asombro al momento de aprender.

La importancia de establecer rutinas

Es necesario que las rutinas se lleven a cabo con regularidad y constancia para que se conviertan en hábitos (Shutterstock)
Es necesario que las rutinas se lleven a cabo con regularidad y constancia para que se conviertan en hábitos (Shutterstock)

Creo que lo primero es asociar el aprendizaje con la emoción de aprender, estimular en los chicos la curiosidad, la imaginación y la autonomía, pero también organizarse. Que haya una rutina donde se determinen espacios para cada cosa; para el aprendizaje (estudiar es poner empeño y rigurosidad para que se produzca el conocimiento), para el momento de esparcimiento, de ejercicio físico, etc”. Aristizábal es el creador de la plataforma Aprender en Casa y, para él, “si se tiene la posibilidad de brindarle al chico esa rutina, seguramente se logrará reducir la fricción en esta actividad, más allá que se debe evitar catalogarla como algo que al chico no le gusta”. “Muchas veces son más nuestros prejuicios y lo que recordamos de lo que ocurría cuando éramos chicos, que realmente lo que sienten nuestros hijos frente a estos nuevos conocimientos”, insistió.

Para Furman es súper importante establecer rutinas fijas, lo cual no quiere decir que sean inamovibles, hiper estrictas, sino al contrario, rutinas relativamente flexibles, que permitan cada día anticipar medianamente qué va a pasar, que combine momentos de ocio con momentos de trabajo; momentos de hacer algo juntos y algo separados; momentos con y sin pantallas”. “Pero lo más importante de todo es que las rutinas no las tenemos que diseñar los adultos y bajarlas a los chicos, si no que es importante involucrarlos incluso de chiquitos a que puedan participar de la construcción de cómo organizamos el tiempo porque eso los ayuda a ganar autonomía para todo lo demás: en su aprendizaje y en cualquier otra cosa que quieran hacer”, señaló.

En la misma línea, Marini consideró que “es necesario que las rutinas se lleven a cabo con regularidad y constancia para que se conviertan en hábitos que los podrán aplicar a lo largo de sus vidas. Pero hay que entender que son flexibles y que se pueden acomodar a situaciones especiales. Para ello hay que dejar intervalos libres donde se pueda elegir qué hacer en el momento o usarlos frente a los cambios imprevistos”.

En ese sentido, para Marini, “establecer rutinas a los chicos les aporta seguridad, estabilidad, autonomía y orden interno”. “Una buena idea es tener las rutinas diarias con dibujos y/o escritas, así ellos pueden ver cómo se espera que se desarrolle el día».

Consultado sobre si hay un antes y después en educación y tecnología, Aristizábal consideró que “definitivamente”. “Séneca (Lucio Anneo, filósofo) en algunas de sus variables dijo una frase que a mí me ayuda mucho y es que ‘no hay viento favorable para el barco que no sabe adónde va’ y un buen faro para las escuelas son los aprendizajes fundamentales: aprender a ser, a vivir juntos, a conocer, a aprender, a aumentar y a crear. Como también el desarrollo de habilidades cognitivas básicas, superiores, socioemocionales y tecnológicas”, sostuvo, al tiempo que planteó que “se le está perdiendo el miedo a los recursos tecnológicos, y entendiendo que no se tratan de un reemplazo potencial de los docentes, sino por el contrario, de medios que van a ayudar a la educación a dar el salto que estaba necesitando para desplegar tantos los aprendizajes fundamentales como las distintas habilidades”.

¿Y la salud mental de los niños?

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Pareciera que en el contexto de pandemia, a las instituciones educativas les urge enviar plataformas, contenidos, información de ida y vuelta para paliar la ausencia y el “vacío” que la suspensión de clases dejó en las aulas. Y los padres, en la vorágine de un día a día que perdió toda lógica, muchas veces se ven “subidos a una ola” a la que no saben cómo llegaron y de la que -creen- no pueden bajar.

¿Y qué pasa si un día no se hace la tarea? ¿Cómo se reemplaza la falta de recreos y de risas con amigos? ¿Es que nadie está pensando en eso?

“Buscando la etimología de la palabra ‘escuela’ encontré que deriva del griego ‘scholé’, que significa ocio, tiempo libre, estudio. Esto es así porque para los griegos el aprendizaje estaba relacionado con la idea de entretenimiento. Entonces uno se podría preguntar qué nos pasó en el medio”. Así comenzó a analizar el psicoanalista Nicolás Giancaspro (MN 64640) la arista que nadie parece estar viendo en este asunto. Para él, “la sociedad en general no se detuvo, y la escuela no escapó a esta lógica: todos a trabajar y sobre todo los chicos. Continuidad pedagógica es el nombre que se le asignó a esta estrategia en la que parece que prima la idea de que no se puede perder tiempo”.

En la misma línea, la médica pediatra y psicoanalista Felisa Lambersky de Widder (MN 30747) se preguntó “en qué lugar se ubica en este eslabón la salud mental de los niños”. “Sabemos que una parte importante del proceso educativo y de aprendizaje se transmite con amor y se recibe por amor, entonces, ¿tendremos que trabajar sobre el ‘amor a distancia’, ‘el amor virtual?’”, cuestionó la miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) y especialista en niños y adolescentes.

Para Giancaspro, “la escuela irrumpió en los hogares produciendo todo lo contrario a lo que intenta hacer. La continuidad pedagógica se realiza descontextualizada, se sostienen las técnicas y modalidades de cuando se estaba en el aula y viéndose las caras como si nada hubiese pasado, como si no se estuviera aprendiendo que hay distintas técnicas, formas de enseñar y de aprender”. “Aprendemos a distancia, pero con las mismas técnicas. Si pudimos cambiar el medio podemos cambiar el resto”, consideró.

“El concepto de homeschooling se gestó de repente en medio de la angustia y el miedo que sienten muchos o casi todos los niños ante este extraterrestre enemigo invasor. Creo que en momentos tan críticos, si bien es importante la transmisión de conocimientos, si podemos hablar del amor, la solidaridad y cómo aprender a ser contenedores y solidarios en familia y en la escuela la virulencia del terror podría ser una batalla ganada en una guerra”, finalizó Lambersky de Widder.

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Qué es la crianza intensiva y cómo lograr el equilibrio entre estimular a los hijos y sobre exigirlos

Que el mundo al que se enfrentarán los niños de hoy será competitivo, no hay dudas. Tampoco las hay respecto a que la manera en que cada uno llegue “preparado” a esa competencia será determinante.

Ahora, ¿de qué manera los padres pueden ayudar a que las capacidades que desarrollen sus hijos sean las necesarias y suficientes para su vida futura?

“Como generación, los padres que tenemos hijos chicos estamos más involucrados en la crianza con una mirada más consciente de que la infancia y la adolescencia son claves en cómo les va a ir en el futuro y entonces pensamos más a qué jugamos, qué actividades hacemos, cómo tratamos de tener tiempo de calidad con los chicos y ponemos más énfasis en qué actividades extra escolares pueden hacer para complementar la escuela o enriquecer su formación”. Para la bióloga y máster y doctora en Educación Melina Furman “en la actualidad hay más énfasis de parte de los padres de niños chicos puesto en cómo estos años son esenciales para la preparación para la vida”.

Un ejercicio que la investigadora del Conicet y profesora de la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés suele proponer en los cursos para padres que dicta es pedirles que imaginen cómo querrían que fueran sus hijos en el futuro. “En general salen respuestas tales como apasionados, emprendedores, libres, que puedan sostener un proyecto de vida, empáticos, curiosos -señaló Furman a Infobae-. Tal vez hace unas décadas la búsqueda hubiera dado como resultado que sean ordenados, respetuosos, disciplinados, que tengan un buen trabajo; creo que hoy buscamos más que puedan ser timoneles de sus vidas, que encuentren lo que les apasiona y lo puedan sostener y parte de ese deseo se refleja en cómo los criamos”.

En ese sentido, el nuevo concepto de crianza intensiva “viene en línea con ponerle tiempo y cabeza a pensar esos años, a cómo se los va a preparar”, aportó la especialista, para quien en este punto “pueden aparecer los llamados padres helicóptero (madres y padres que están muy encima y creen que todo lo que hagan los chicos va a ser determinante en su futuro en exceso). Puede caerse en una sobreexigencia que va en contra de esta preparación para la vida”.

«Algunos padres consideran importante el estudio de idiomas y de deportes y estas actividades ocupan cada día de la semana» (Shuttersotck)
«Algunos padres consideran importante el estudio de idiomas y de deportes y estas actividades ocupan cada día de la semana» (Shuttersotck)
En la misma línea, la licenciada en Psicología Lorena Ruda (MN 44247) se refirió al concepto de crianza intensiva entendendiéndola “como una crianza focalizada en preparar a los niños para la realización de múltiples tareas extra curriculares”. “Dicho modelo está en auge en Europa y su impulso tiene que ver con criar niños ‘genios’, preparados para un mundo competente. Se trata de un estilo de crianza que claramente fomenta la desigualdad en todos sus aspectos”, opinó la especialista en maternidad y crianza.

La crianza de los hijos en Europa, tradicionalmente más relajada, adoptó en el último tiempo un estilo de crianza intensivo, más propio de los EEUU.

Para ella, “es importante que los niños realicen actividades extra escolares elegidas por ellos y relacionadas con sus gustos y facilidades potenciando el desarrollo en los aspectos positivos de su personalidad. Pero también cabe destacar la importancia del tiempo de ocio y descanso, también fundamental para el desarrollo sano de un niño”.

«A veces este tiempo es ‘más tedioso’ para los padres ya sea porque algunos niños son más demandantes en el tiempo en casa o ya sea porque consideran que es tiempo muerto e improductivo -consideró Ruda-. También porque ‘así están más cansados a la noche’. Y así, algunos consideran importante el estudio de idiomas y de deportes y estas actividades ocupan cada día de la semana».

Según la psicóloga, “habría que tener en cuenta las distintas personalidades de cada hijo, las diferentes capacidades o aptitudes de cada uno sin forzar a realizar actividades que lo lleven a la sentirse frustrados y terminen no siendo constantes. Darles la posibilidad de probar diferentes actividades para que puedan ir conociéndose a sí mismos y lograr identificar qué les gusta y dónde se sienten cómodos”.

El desafío es hacer esa búsqueda de estimular por un lado pero sin exigir de más y buscar qué es lo que les hace bien (Shutterstock)
El desafío es hacer esa búsqueda de estimular por un lado pero sin exigir de más y buscar qué es lo que les hace bien (Shutterstock)
A su vez,llamó a “tener cuidado con las expectativas altas y propias de los padres que muchas veces caen sobre ellos cuando a veces están relacionadas con las cosas que el adulto no pudo hacer en su infancia”. “Nuestros hijos no son nuestra segunda oportunidad: cada uno debería poder elegir con libertad respetando sí lo que cada familia considere importante para la vida de sus hijos: un deporte, un idioma o varios”.

“A determinada edad los menores podrán ir tomando más decisiones sobre sus actividades, pero antes los padres van a decidir ciertas cosas que son inquebrantables, pero sería interesante que lo hagan en base observar las aptitudes, capacidades y deseos de los niños para que no termine siendo una gran frustración y sea logrado con éxito”, agregó.

Para Furman, “una de las cosas a las que se tiene que prestar atención de cara a esta preparación es la inteligencia emocional, que sean niños que puedan estar en equilibrio, ser introspectivos, tener una vida interior rica, que sean empáticos, que puedan ponerse metas, trabajar con otros”. “Es importante tener presente todo lo que hace a la formación de la inteligencia emocional, que cuando uno ‘se pasa de rosca’ con la exigencia a veces ocurre que los chicos aprenden a hacer un montón de cosas pero la pasan mal -reforzó-. Es difícil encontrar el equilibrio, pero creo que hay que hacer esa búsqueda de estimular por un lado pero sin exigir de más y buscar qué es lo que les hace bien”.

El cuidado que hay que tener es que a veces los atiborramos de tarea pensando que “se van a quedar atrás” y para ella esto “es un falso dilema”. “Creo que hay que estar atentos a ver qué les interesa para desde ahí empezar a ‘tirar del ovillo’ y ayudarlos a potenciar eso y en simultáneo ver qué otras son importantes que sepan y ellos desconocen para ayudarlos a explorarlas y ver cómo responden”.

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Poco a poco, el gato se acostumbra a un bebé

Sin embargo, con un poco de planificación, los dueños suelen acostumbrar a la mascota a convivir con el recién nacido sin problemas.

Bastante antes de que nazca el bebé, conviene habituar al gato poco a poco a los cambios que se avecinan. «Para que el gato se acostumbre a todo lo nuevo, debe explorar la habitación del bebé», aconseja la veterinaria y terapeuta del comportamiento animal Andrea Böttjer.

La experta también aconseja familiarizar al gato con los ruidos del recién nacido. «Para muchos gatos, estos sonidos desconocidos pueden desencadenar ansiedad. Seguir unas pautas para familiarizarse con esos ruidos puede ayudar», explica.

Cuando la madre y el niño vuelven a casa después del parto, el gato puede acostumbrarse paso a paso a esa nueva vida que se desarrolla con la criatura. Esto significa que el animal puede acercarse al bebé, se le puede dejar observar cuando se le cambian los pañales o cuando se le da de comer, pero siempre sin acercarse demasiado.

Para que la mascota se acostumbre al olor del nuevo integrante de la familia, también se le puede dar a oler un body ya usado. Si el pequeño duerme durante el día, los adultos pueden pasar tiempo cerca del bebé con el gato, quizás incluso dándole alguna golosina, para que asocie esa proximidad con algo agradable.

Si al final todo resulta demasiado para el animal o se tiene la sensación de que al gato no le apetece, hay que darle la opción de retirarse o salir de la habitación. Para evitar los celos, la experta aconseja además mantener rituales fijos, como por ejemplo abrazarlo todas las noches.

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Son hermanas y crean accesorios con bolsones de arena de Vaca Muerta para reducir el impacto ambiental

Hace más de 10 años, Ornella, Mora y Carla Basilotta fundaron y crearon una marca de indumentaria bautizada con su apellido. Comenzaron con un pequeño showroom en el barrio de Palermo en un PH pero luego fue creciendo y se expandieron por el resto del país. Sin embargo, en el 2018, todo cambió. Las hermanas Basilotta sintieron que la marca había perdido su ADN.

“Empezamos a tener una crisis laboral. Desde el 2016, dos años antes, veníamos capacitándonos con la moda sustentable y sentíamos que teníamos que aportar a la industria, que es la segunda que más contamina. Empezó como algo chiquito pero con el paso del tiempo dejó de serlo porque producimos 50.000 mil prendas y dijimos: ‘Tenemos que cambiar’’’, cuenta Ornella Basilotta a Infobae.ADVERTISINGOrnella Basilotta eligiendo los bolsones de arena en Neuquén Ornella Basilotta eligiendo los bolsones de arena en Neuquén 

Fue así como empezó la búsqueda del camino hacia la sustentabilidad. Ornella viajó hacia la provincia de Neuquén para encontrar fibras naturales para su nueva colección. Más precisamente, el viaje de producto estaba destinado a encontrar mohair para hacer ponchos. “Quería transformar a Basilotta en una marca 100% sustentable, pero yo igualmente sabía que eso no podía ser posible porque tenía clientes y franquicias que manejaban otros precios”, recordaba la diseñadora.Son hermanas y crean accesorios con bolsones de arena de Vaca Muerta para reducir el impacto ambientalCarla, Mora y Ornella Basilotta, las hermanas que están al frente de Fracking Design 

Si bien no encontró lo que fue a buscar a Neuquén, y se llevó una desilusión por los altos precios que iban a tener sus ponchos y no podían ser rentables para su marca, Ornella conoció en ese viaje una planta tratadora de residuos petroleros que entre otros deshechos reciben bolsones de arena. “Me enamoré del bolsón, lo vi como un textil y no podía creer que eso no se reciclara. En Vaca Muerta se descarta mucha cantidad, se tritura, se quema y eso afecta a la huella de carbono y a la calidad de aire del lugar. Yo vi como una tela y dije, lo tengo que llevar a Buenos Aires”.Las mochilas con los estampados originales de los bolsones de arena Las mochilas con los estampados originales de los bolsones de arena 

En un principio este proyecto comenzó siendo una cápsula dentro de Basilotta, pero la diseñadora cuenta que sus ganas de apostar a más fueron tantas que “una marca se comió a la otra” y decidieron cambiar todo el modelo de negocio.

Comenzaron llamándose Fracking Backpack porque tenían la idea de hacer una mochila social y un monoproducto. El hecho de ser un producto social, por tener un alcance más popular, pero luego se dieron cuenta de que podían hacer muchos más diseños que mochilas y decidieron cambiar a Fracking Design. “Fracking es polémico, pero para mí es porque habla realmente de donde viene el producto, de cómo está diseñado, con residuos que provienen de fracking de Vaca Muerta, y por más de que yo sepa que es un nombre controversial, me gusta porque sé que se va a hablar, bien o mal, pero se va a hablar”, detalla Ornella.

Cómo comenzó a diseñar con los bolsones de arena de Vaca Muerta Los bolsones de arena que las Basilotta eligieron para su nuevo proyectoLos bolsones de arena que las Basilotta eligieron para su nuevo proyecto

En el viaje en búsqueda de textiles, Ornella pide un bolsón para poder llevarlo a Buenos Aires para investigarlo y así comenzar a diseñar. No lo logra, pero ellos prometen lavarle uno; desinfectarlo y enviarlo por correo de avión a la semana siguiente. Y así fue. “Cuando llegó, arrancó todo el proceso de investigación. La transición no fue fácil, nosotras estábamos muy entusiasmadas pero teníamos una marca funcionando, 30 empleados, las franquicias que tuvimos que desarmar también, contratos que tuvimos que cerrar, y primero tuvimos que hablar internamente con nuestro equipo”.

La diseñadora cuenta que todo el proceso de búsqueda de talleres y reestructuracuón de la marca les llevó un año. También al mismo tiempo trabajaron con el INTI para ver si era resistente, si se podía exponer al calor, si era impermeable, cómo era la fricción y expusieron al material a un protocolo de pruebas acorde a lo que querían hacer con sus accesorios.

Mora dice que es causalidad, que yo tenía que estar ahí y puede ser. Yo como diseñadora no estaba viviendo un buen momento, sentía que Basilotta estaba sin identidad. Todo fue casualidad, no es que yo me encontré diciendo ‘quiero hacer productos con deshechos de Vaca Muerta’”, apunta Ornella.Uno de los diseños de cartera que hacen en Fracking Design con los bolsones de arena de Vaca Muerta Uno de los diseños de cartera que hacen en Fracking Design con los bolsones de arena de Vaca Muerta 

Su proceso de creación es súper artesanal; la cadena de valor está intervenida por diferentes unidades productivas y diferentes cooperativas textiles, ya que su principal propósito es mitigar la huella de carbono evitando que el material se queme pero también fomentar el trabajo justo de la industria de la moda. La cadena de valor comienza en Neuquén con las cooperativas y unidades productivas que desarman el material, lo limpian y recuperan los bolsones. Una vez que están listos, llegan a Buenos Aires y hacen de él un proceso industrial donde el bolsón se va enrollando en un tubo de tela para luego cortarlo y confeccionarlo en talleres de marroquinería.

“Todo tiene mucha mano de obra, desde cero que empieza en Neuquén hasta Buenos Aires, un producto puede llevar de 10 a 20 días desde que arranca con la materia prima hasta que se hace el producto”, explica la creadora sobre su producción.Porta pasaporte también hechos con los bolsones y detalles de cuero Porta pasaporte también hechos con los bolsones y detalles de cuero 

El material principal que utilizan para su confección es la arpillera plástica que proviene de las big bags del bolsón de Vaca Muerta, pero éstas son combinadas con diferentes descartes de cuero de segunda, tercera y hasta cuarta selección de cuero curtido vegetal que las curtiembres no venden y desechan. Ornella cuenta que ellos eligieron esos cueros porque creen que además de tener ADN argentino, el cuero es muy noble y duradero, y pueden lograr productos que perduren para siempre.

Su paleta cromática es atemporal y clásica, ya que no hacen temporadas y sus productos son sin género. Hay marrón, negro, crudo y blanco, todos colores neutros y todos son distintos, no hay uno que se repita ya que decidieron respetar las estampas de los bolsones porque eso habla de la trasabilidad y de donde proviene el residuo y hace que cada producto sea diferente.

La moda sustentable, el futuro Ornella con los tratadores de Neuquén quienes primero lavan las bolsas para luego producir en Buenos Aires los productos Ornella con los tratadores de Neuquén quienes primero lavan las bolsas para luego producir en Buenos Aires los productos 

“Creo que en un futuro la moda va a ser toda sustentable. El camino es largo, no es a corto plazo, va a llevar su tiempo, pero creo que el futuro va a ser sustentable, no solo la moda sino todas las industrias, y que si no es sustentable no va a funcionar porque las nuevas generaciones ya lo están exigiendo y creo que va a haber una revolución ecoindustrial al 100%”, dice la diseñadora a Infobae.

Desde el 2016 ella inició el camino de la sustentabilidad estudiando todos los procesos para hoy poder tener una marca 100% sustentable. Dice que lo que más le gusta de la moda sustentable es la calidad de los productos, que a raíz de la aparición del fast fashion esto se dejó de ver, pero ahora de a poco se está volviendo a tener valor con una cadena productiva con impacto y saber de dónde viene cada producto, saber quién es la gente que lo hace y que se cobre por el producto como realmente lo vale.

¿Un mensaje para los diseñadores que quieren iniciar el camino hacia la sustentabilidad? “Lo único que les puedo decir es que piensen en positivo, sean optimistas,yo soy muy optimista, a veces por demás, pero eso hizo que pueda ver y encontrar una solución a mi crisis a través de una innovación de un material. Hay que pensar fuera de la caja y animarse a innovar con materiales que quizás no tienen nada que ver con nuestra industria”.