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La bella y triste historia del cartonero que hace 54 años se consagraba ídolo y campeón mundial de boxeo

El anciano transcurre el crepúsculo morado de sus días sin horas fijando la vista en un punto distante.

Las arrugas de su rostro le han borrado las expresiones de sus emociones elocuentes. Bueno…, casi todas diríamos, pues le queda una verruga pequeña blanquecina y circular en el final de su pómulo derecho que resiste a la máscara de su cara buena.

Su cuerpito módico y frágil descansa en un sillón inmóvil al cual no parecieran llegar ni voces ni sonidos.

Qué pena tan grande que no podamos evocar juntos parte de sus 85 años con tantas noches de gloria y tantos días de lucha.

Horacio Accavallo y sus cuatro hermanos eran hijos de un inmigrante italiano nacido en Pietrapertosa, un pueblito de 1314 habitantes en la región de Basilicata, más precisamente en la provincia de Potenza, pero a él – cuando podía, hasta hace unos años – no le gustaba hablar sobre esto pues era como que le avergonzaba repetir la historia de la familia pobre obligada a los trabajos abyectos. En cambio se sentía orgulloso si tal historia se particularizaba en él por que después del ciruja y del cartonero nocturnal del caballo flaco y el carro quejoso, vendrían los sueños, la lucha, la vida, el boxeo, el deportista, la consagración, la fama, el dinero, la corona mundial, la propia familia, los negocios, la conducta intachable, el matrimonio, los propios hijos, la tragedia, el dolor y el retiro como ejemplo para todos los demás.

Tal como lo escribiera Homero Manzi en su inmortal tango “Sur”, a Horacio Accavallo- “Roquiño”- se le hizo cierto “todo el cielo de Pompeya” donde el pibe que revolvía la basura desde Parque de los Patricios hasta Villa Diamante (Valentin Alsina) habría de ir convirtiéndose en lustrabotas, botellero, canillita, cadete y vendedor hasta alcanzar ser admitido en el circo Sarrasani como faquir, saltimbanqui, equilibrista y trapecista; o sea, una escala laboral y social que le mejoraba la vida.

En el medio había quedado su ilusión de ser el wing izquierdo de Racing, el club del cual es hincha. Se probó, según me dijo varias veces, pero Cacho Giménez quien era el técnico de las inferiores no lo aprobó a pesar de la habilidad de su zurda para gambetear “pues era demasiado chiquito para ser profesional”; siempre midió 1.56 y en esa época pesaba lo que un mosca: alrededor de los 51 kilos.En 1966, con Tito Lectoure, Norberto Fiorentino (anunciador de ring del Luna), Nick Pope (juez) y Héctor Vaccari ( manager). En 1966, con Tito Lectoure, Norberto Fiorentino (anunciador de ring del Luna), Nick Pope (juez) y Héctor Vaccari ( manager).

El boxeo, entonces, se le presentó como una alternativa y de la mano del maestro José Ricardi de Lanús aprendió rápido a invertir su guardia de zurdo y mecanizar todos los movimientos aportando su natural inteligencia para saber administrar energías y distribuirlas sabiamente. Horacio Accavallo siempre fue un estratega sobre el ring y tal virtud sumada a su guapeza consciente lo impulsaron para realizar una campaña extraordinaria pues en una década –1956 a 1966- y con 70 peleas a cuestas, logró la corona mundial de los moscas en Tokio ante Katsuyoshi Takayama cuando ya había cumplido 30 años.

Lindo hubiese sido recordar juntos aquel acontecimiento histórico del cual hoy se cumplen 54 años. El inalterable recorrido de la memoria nos empujaría nuevamente a escribir cosas tales como:

“Brillante faena la de Horacio ante Takayama. Su condición de zurdo le permitió comenzar a dominar el combate desde cuarto asalto con una extraordinaria labor en el quinto y desarrollar armoniosamente sus salidas laterales. Takayama, en consecuencia, tenía verdaderas dificultades de traslado. Y aquella derecha en punta de Accavalo, eran como golpes de pistón acerado”.infobae-image

“Lo más difícil seria la administración de energías. Horacio llegaba con muchas dificultades para dar el peso. Puesto que no podía ingerir líquidos para no aumentar de peso empapaba un poco de algodón y se lo pasaba por los labios. A veces lo estrujaba en las encías para tener la sensación de la boca humedecida. Llego bien, pero con privaciones a los 50 kilos y 800 gramos (112 libras) que marcan el límite de la categoría».

“Los últimos rounds fueron de coraje e inteligencia. El boxeo argentino no tuvo boxeadores más inteligentes que Accavallo. Sabía todo. Calculaba y administraba sobre sus fuerzas y las que les leía a los rivales. Y difícilmente tomaría riesgos absurdos. Por eso el último segmento, entre el 10 y el 15, fue una maravilla estratégica. Conocía los límites de las fuerzas y el riesgo. Y los jurados, al igual que el público, siempre quedaban observando a un púgil dinámico, contestatario, resuelto que en los primeros treinta segundos y en los últimos veinte de cada asalto, se mostraba entero, rítmico y veloz” .

El triunfo por puntos, aún en fallo dividido (73-69 y 74- 67, las dos tarjetas a su favor contra una tercera de 71- 70 para Takayama), fue apoteótico. Lágrimas, euforia, gente en las calles en la mayoría de pueblos y ciudades del país. Sí, aquella mañana de hace 54 años marcaba un episodio de evocación imborrable. Era la época en que el deporte hacia simbiosis con la identidad. Accavallo, como Pascualito –nuestro primer campeón mundial- , como Fangio, como los Gálvez, como los campeones mundiales de básquetbol del 50′, como Juan Carlos Zabala, como Delfo Cabrera (ambos ganadores de las maratones olímpicas del 32 y del 48 respectivamente), como Don Roberto De Vicenzo, se unían a nuestro orgullo y aunque estuviéramos lejos en el tiempo y en el conocimiento, ellos eran argentinos. La gente los amaba. Y sus fotos en grandes y coloreadas láminas de El Gráfico no faltaban en las paredes de los hogares, los talleres o los comercios, cual símbolo de bella gratitud. Millones de personas nacieron y murieron amando incondicionalmente a ídolos que jamás pues la televisión era “paleozoica” y aún no transmitía en vivo.Dos campeones se saludan. Látigo Coggi saluda a Horacio Accavallo en una de las últimas imágenes públicas del pequeño gigante. Dos campeones se saludan. Látigo Coggi saluda a Horacio Accavallo en una de las últimas imágenes públicas del pequeño gigante.

Eran tiempos de romántico lirismo y en nuestro país los héroes deportivos que llegaban de regreso con la victoria, se convertían en modernos Césares al volver a Roma tras una nueva conquista. Desde Ezeiza hasta el Luna Park, la Richieri, la General Paz, Juan B Justo y por último Corrientes se transformaban en una moderna Via Appia Antica. En el camión de los Bomberos Voluntarios de Lanús y saludando a las decenas de miles de personas que lo aclamaban a su paso, iba el cartonero, el lustrabotas, el botellero, el canillita, el cadete, el faquir, el saltimbanqui, el equilibrista y el trapecista de circo; en definitiva iba el nuevo campeón del Mundo.

Qué pena tan grande que el decadentismo no nos permita volver a reírnos.

Es que este hombre fue el único boxeador que cuidaba, administraba y perfilaba negocios con enorme austeridad y visión. Fue así que llegó a tener 32 locales de venta de indumentaria deportiva, creó una fabrica de calzado (Jaguar) y nunca dejó de percibir negocios ocasionales. Una tarde en la que se hallaba discutiendo el contrato de su segunda defensa ante el mexicano Efraín “Alacrán” Torres y al no ponerse de acuerdo con el Luna Park, le propuso a Ernestina de Lectoure –la dueña quien habló con un solo boxeador en su vida y ése fue Accavallo-, lo siguiente:

-Ernestina, está bien, acepto el 25% de la recaudación en lugar del 30%, pero si le gano al mexicano, ¿me vende las butacas viejas que tiene en el depósito?.

Fue durísima aquella pelea: Accavallo cayó y sufrió una herida en la ceja; no obstante se impuso legítimamente tras 15 asaltos dramáticos y vibrantes que enloquecieron a la multitud. Al llegar hasta su camarín, Tito Lectoure lo abrazó emocionadamente. Fue entonces cuando el campeón aún sangrante de su ceja, le preguntó:

-Tito, las butacas viejas del Luna que me regaló tu tía, ¿las vengo a buscar mañana que es domingo o directamente el lunes? Y se respondió asimismo y ante el asombro de los presentes: “mejor el lunes, ¿no? El campeón no sólo peleaba sus contratos, también aprovechaba hasta para hacer negocios con la chatarra de los Lectoure, como cuando se ganaba la vida de chatarrero antes de hacerse profesional.El campeón no sólo peleaba sus contratos, también aprovechaba hasta para hacer negocios con la chatarra de los Lectoure, como cuando se ganaba la vida de chatarrero antes de hacerse profesional.

Fue el único boxeador a quien Tito consideró amigo y fue por ello que le permitió el tuteo, la mesa compartida y las noches sin reloj. Además admiraba sus conductas y se emocionó hasta el último día cuando tras un entrenamiento de cara al combate programado por el campeonato del Mundo frente al brasileño Manuel Severino (Octubre del 68) se le puso delante en su propia oficina y le anunció: “ Tito, no voy a pelear contra el brasileño, lo siento, no voy a pelear más…”.-

-¿Qué te pasó Horacio?, le preguntó el promotor. Y su respuesta fue: “Tito estoy notando que me pegan muchachitos que antes no me hubiesen llegado; estoy lento y prefiero retirarme siendo campeón del Mundo y no defraudar a la gente que pagará para alentarme y verme ganar.-

Lectoure lo felicitó, les devolvió el dinero que se llevaba recaudado a aquellos que ya habían comprado su ticket y esa actitud de dignidad de Accavallo fue contada admirativamente siempre por Tito ante otros empresarios y periodistas del todo el Mundo pues solo Rocky Marciano antes y Carlos Monzón después – a quien Accavallo le taladró la cabeza- ofrecieron el mismo ejemplo.

Sostiene Horacio: “Si me retiro con la corona siempre seré campeón del Mundo…”. De hecho, lo es, lo sigue siendo.

Vamos a cenar Horacio como después de cada sábado de Luna durante 20 años. Vamos con Tito, con el “Tordo” Paladino, con Jorge Morales…

Vamos para La Raya, para La Strega, para Corrientes 11, para Los Años Locos, para Cosa Nostra, para la Cantina de David, para lo de Luiggi, para El Farol, para La Scoppa, para Albamonte…

Arranquemos que después haremos recalada en el Caño 14 donde nos esperan Pichuco (Troilo) y el Polaco (Goyeneche).La tapa del día que ganó el título del mundo frente a Takayama.La tapa del día que ganó el título del mundo frente a Takayama.

Si, ya sé… querés darte una vueltita por Horizonte (el mejor restaurante árabe de la época) para saludar a tus amigos y clientes del Once, ver a las odaliscas y brindar con champagne. Bueno, vamos Horacio, dale, vamos.

Sobre el sillón inmóvil reposa el anciano ausente.

No sabe que hoy cuando se cumplen 54 años de su consagración como campeón mundial conmemoramos tristemente los 18 años de la muerte de Tito, un inolvidable amigo.

Cuánta felicidad había en ese rincón aquella noche de Tokio, ustedes dos juntos celebrando.

Cuánta tristeza en este domingo de Buenos Aires, uno se nos fue y dentro de la taza que sostiene el otro, el agua reposa muerta

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Asia Inspiración de Vida Mundo

La tailandesa Supinya Junsuta, premio Icono de Asia de los «50 Best»

La chef de 76 años, que en 2018 ya obtuvo una estrella Michelin -la primera para un restaurante callejero tailandés-, recibirá una mención cuando, en un evento virtual el próximo 25 de marzo, se anuncien los 50 mejores restaurantes de Asia de este año.
El premio Icono, el primero de los que la organización revela con antelación a la gala principal, es votado por expertos gastrónomos de todo el continente y, en el pasado, lo han ganado reconocidos maestros como los japoneses Seiji Yamamoto y Yoshihiro Murata.
«Me siento sorprendida y honrada al mismo tiempo», declara en el comunicado la galardonada, apodada «Jay Fai».
En la nota, se recuerda la trayectoria de más de cuarenta años de la carismática cocinera, que ha convertido su restaurante Raan Jay Fai en un lugar de peregrinaje para cualquier amante de la gastronomía que visite la capital tailandesa.
«Jay Fai» se enorgullece de utilizar siempre ingredientes muy frescos y sus especialidades son, entre otras, su tortilla de cangrejo o sus fideos con marisco, indica el comunicado.

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Africa Deportes Fútbol Inspiración de Vida Mundo

Engaño, coraje y solidaridad: una historia de migración y fútbol en Africa

Originario de Bingerville, un suburbio colonial del extrarradio de Adbidjan en el que nacieron futbolistas excelsos como Eric Bailly, central del Manchester United o Didier Drogba, uno de los mejores delanteros africanos de todos los tiempos, Mousa comenzó a destacar en el patio de la escuela, primero, y en la academia del barrio después, antes de trasladarse a Ghana.
Enrolado en la academia Future Stars FC, una de las más prestigiosas de la ciudad de Takarodi, puerto industrial y una de las sedes de la Copa de África de Naciones (CAN) disputada en 2008, su habilidad en el regate, su potencia física y la personalidad despertaron el interés de uno de los muchos codiciosos ojeadores que patean el continente africano en un busca de un diamante que les haga ricos.
«Llegué a Túnez el 29 de enero de 2019 esto por medio de un agente de jugadores que me estafó y huyó. Me dejó solo», explica a Efe Mousa.
Abandonado, sin conocer a nadie en un país extraño, el primer retazo de solidaridad lo recibió de la amplia comunidad de africanos que de forma legal o ilegal habitan y trabajan en el servicio doméstico, la construcción o la jardinería en Túnez.
Gracias a su generosidad se pudo calzar unas botas de mercadillo, superar las pruebas de un pequeño club local -el Ras Jabel- y despertar la atención durante un partido de los técnicos del Esperance, uno de los clubes más importantes del continente.
«El Esperance estuvo realmente interesado en mí, porque soy un jugador polivalente, pero por edad tuve dificultades en avanzar a través de la cantera», agrega.
A ello se sumó una restrictiva ley en vigor en Túnez que impide que jugadores extranjeros, sean de la nacionalidad que sean, o incluso se hayan criado deportivamente en el país, puedan alcanzar la primera división nacional: para hacerlo deben de haber disputado antes un mínimo cinco partidos con la selección nacional, aunque haya sido en las categorías inferiores.
«El principal problema en Túnez es que existe una ley que impide a los extranjeros jugar la segunda división. Solo es posible hacerlo en primera, y para ello necesitas ser internacional», lamenta.
LARGA TRAVESIA DEL DESIERTO
Frenado en su progresión, engañado por su agente, solo y sin el dinero necesario para poder regresar a su país, Mousa quedó atrapado en el mismo laberinto administrativa salpicado de sobornos, precariedad y tristeza en el que penan miles de africanos.
Alquiló un pequeño cuarto en uno de los barrios más desfavorecidos del norte de la capital, se asomó a la redes sociales en busca de laborar como entrenador personal, y saltó de trabajo en trabajo informal pero sin descuidar los entrenamientos.
Cada mañana bajaba a la playa para mantener su tono físico y por la tarde, al caer el sol, vagaba entre pista y pista de fútbol ofreciéndose para jugar con antiguos profesionales ya retirados, o con grupos de aficionados con los que compartía la pasión por el fútbol.
Hace tres meses, comenzó a jugar cada lunes y cada jueves con un grupo de expatriados, diplomáticos, funcionario internacionales procedentes de Colombia, España, Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia, Turquía y Palestina fundado hace cinco años por miembros de la embajada Argentina.
«Son como mi familia, me han ayudado, me han protegido y solo espero que Dios les proteja a ellos y les devuelva todo lo que han hecho por mí. No voy a defraudarlos. Me han salvado la vida», explica apenas dos horas antes de subir a un avión rumbo a Abidjan que hace solo un mes era para él un sueño, una simple quimera, pensar que lo pudiera tomar.
Fue su segundo retazo de solidaridad. Además de los cerca de 700 euros que costaba el billete, el visado de Mousa y afrontaba una multa cuantiosa que le podía llevar a la cárcel en caso de intentar salir del país. Cruzar la frontera suponía desembolsar otra pequeña fortuna.
UNA NUEVA OPORTUNIDAD
«Este grupo es más que un grupo, es una comunidad, y las conexiones son importantes. Todo lo que puedo decir es que valoro ese hecho y espero que nunca lo perdamos de vista, pase lo que pase dentro o fuera del campo. La gente puede ir y venir, pero la comunidad siempre estará aquí», explica Pierson Rancanelli, el alma en la nueva oportunidad de Mousa.
«Creo que hablo en nombre de todos en el grupo cuando digo que estamos muy emocionados de ver a dónde le lleva el futuro desde aquí. Le deseamos mucha suerte en las próximas semanas y en el inicio este nuevo viaje con Takoradi Future Stars FC», agrega.
Antes de viajar a Ghana, Mousa tiene aún un duro tramite que asumir en el barrio que le vio nacer y el seno de una familia rota a la que no abrazaba desde hacía tres años: a principios de enero falleció su padre, quien no pudo verle brillar en Europa como era su ilusión.
«Mi sueño es jugar al máximo nivel y convertirme en profesional. Soy hincha del Real Madrid y la Roma, pero el club de mis sueños es el Arsenal. Pero jugaré en el equipo que sea si Dios me bendice con esa oportunidad», insiste con su perenne sonrisa.
«No soy experto, pero creo que si tuviera un buen agente estaría en uno de los clubes más grandes, tipo Real Madrid, porque soy polivalente y puedo jugar cualquier puesto», agrega.
De momento, tiene también una oferta en firme para comenzar a entrenar con Sekondi Hasaacas F.C., equipo de la ciudad de Takoradi que disputa la primera división ghanesa. Un nuevo comienzo fruto de esa solidaridad ancestral que prende el alma del deporte rey.
Javier Martín

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Estilo de Vida Inspiración de Vida

Montañas, viñedos y paz: cómo es el paraíso cordillerano que eligen muchas familias que se cansaron de vivir en la ciudad

Para Claudio Díaz, el gran cambio en su vida comenzó años atrás cuando, aconsejado por amigos que habían comprado por la zona, adquirió una pequeña finca con olivares en Tinogasta, uno de los 16 departamentos en los que se divide la provincia, conocido por su clima árido y sus ruinas arqueológicas. Por la Ruta Nacional 60, y con un paisaje precordillerano de escasas lluvias, que deslumbra por la imagen del Gigante Dormido -ícono montañoso de la comarca- aparecen las ciudades de Tinogasta y Fiambalá, en el valle del río Abaucán. Claudio las había visitado con su familia y quedó deslumbrado por los paisajes, como suele suceder con los visitantes que descubren las bellezas de Catamarca, el punto menos turístico del norte argentino, donde Salta, Jujuy y Tucumán comparten el podio.

Allí, a lo largo de más de 50 kilómetros, se encuentra la “Ruta del Adobe”, un circuito con sitios históricos y bodegas. En Fiambalá, además, está la vedette del turismo internacional catamarqueño: las termas al aire libre a 2000 metros de altura. Y la cercanía con circuitos de aventura como los “seismiles”, una de las regiones de mayor altura de la Cordillera de los Andes con 20 cumbres y volcanes a 6000 metros, que lo convierte en un destino irresistible para los andinistas del mundo.

Claudio está por cumplir 50 años. Explica que tenía una imprenta que con el macrismo cayó estrepitosamente. Debió empezar de nuevo: de veinte empleados se quedó con seis. Y, al poco tiempo, cerró. “No es lo mismo arrancar a los 25 que a los 50. Vendimos lo que pudimos, nos fuimos de Buenos Aires con una mano atrás y otra adelante”.

El lugar para comenzar de cero fue la finca que había comprado en Tinogasta. Y luego llegó la casualidad, según se lo explica Díaz. Un conocido llamado Kurt Carrizo, descendiente de alemanes y oriundo de Palo Blanco -un pueblo de montaña a 94 kilómetros de Tinogasta-, le preguntó si quería hacer vino. “Dijimos que sí porque no nos quedaba otra. Si nos hubiera dicho de hacer naves espaciales, hoy estaríamos con eso. Nos vinimos con mi familia -mi mujer Roxana y mi hijo Felipe- y la familia de mi hermano, Rubén”.

Resultó que Kurt era una eminencia: había aprendido con su abuelo el quehacer del vino orgánico. Tinogasta se caracteriza, en efecto, por la excelencia de sus vinos de altura. “Esta zona es el lugar de la Argentina de la uva con más azúcar, tiene mucho cuerpo, más cuero en la piel”, explica Díaz, que creció en experiencia al lado de su producto. “Lo nuestro fue muy rápido, en tres años logramos posicionar el vino cuando no teníamos ni idea de la uva”.

Hicieron el primer vino. Moliendo uva, cosechando, embotellando: participaron de la gestación junto a Kurt, aprendiendo desde cero. Les pareció que había salido rico y, a los ocho meses, Kurt lo llamó para que fueran a buscar un premio a Mendoza. No entendía nada.

“Kurt lo mandó así, con la botella y el corcho, sin decirme nada. Allá me felicitaron, me dijeron que si llegaba bien envasado, ganaba la medalla de oro”. Primero le pusieron Oveja Negra, pero en Chile ya había otro con otro nombre. Se decidieron por Llama Negra, homenaje al animal autóctono de la zona. El año pasado sacaron medalla de plata con un Bonarda. Se insertaron rápidamente en la comunidad, organizaron la fiesta del vino en el pueblo, que cumplió la tercera edición con Alejandro Korol como padrino. “Lo suelo visitar en Buenos Aires, y también participé en su programa el Korol del vino”, dice.

Hasta que el año pasado, un amigo le sugirió:

-¿Por qué no aprovechas para dejarle los vinos a Alberto?

-¿Adónde?

-Va a estar en Chilecito…

Díaz terminó de hablar y preparó una caja de su línea de lo que llama “vinos peronistas”. Su amigo le pasó un teléfono para contactarse con el entorno del presidente. Luego salió raudamente hacia La Rioja, donde el máximo mandatario encabezaba la segunda reunión del Gobierno Federal.

“Para mí, era algo emocionante. Para ellos, algo más en el montón de regalos”, dice Claudio, que manejó las dos horas de ruta hasta Chilecito pero debió pegarse la vuelta porque había una larga demora ceremonial. Alguien le avisó que regresara al día siguiente. Volvió a salir, bien temprano, en el alba de enero. Esta vez dio con la persona indicada.

Hace un año, Claudio Díaz lanzó una línea para regalar a sus amigos con imágenes de Eva Perón, Juan Domingo Perón, Néstor Kirchner, Cristina Fernández, Antonio Cafiero y Alberto Fernández, entre otros.

-Explotó. Aunque no son comerciales, se viralizó de tal manera que me los empezaron a pedir de todos lados. Lo hicimos con una impronta artística, con dibujos y no con fotos, tienen un toque surrealista en el diseño -habla Claudio desde su bodega en el oeste catamarqueño, a 1300 metros de altura en el cordón precordillerano.

Dice que apenas arribó a Chilecito le obsequió a Santiago Cafiero una botella con la cara de su abuelo Antonio y al funcionario le cambió la cara. “Y cuando me acerqué a Alberto agité las manos con las botellas y me sonrió. ´Uy, mirá qué lindo, hasta me dibujan y todo´, me dijo. Pobre, tenía una cara de cansado. Le di también la botella con la imagen de Néstor. Hablamos dos palabras, había mucha gente. Él recibió montones de regalos, su séquito iba agarrando las bolsas, pero él agarró los vinos por motu propio, los subió a su camioneta. Nuestro corazoncito es peronista, nos hicimos desde abajo, con mucho sacrificio”.

El lugar de Tinogasta donde se instalaron se llama San José y es un espacio que ganó protagonismo con las bodegas boutique, algo que posicionó a la viticultura catamarqueña en los últimos años. Se los denomina también como vinos de autor, y tienen una producción pequeña, selecta, casi de reserva; un verdadero producto en extinción, como bien lo narra Alessandro Baricco en su ensayo “Los bárbaros”. Un vino deliberadamente orgánico, con escasa intervención industrial y tecnológica. Así explica Claudio Díaz: “Intentamos que el Malbec conserve el sabor propio de la uva, sin agregado de madera. Que desarrolle el sabor propio, con mucha fruta, muy aromático, suave al paladar”. Sus botellas llevan impresas imágenes de las históricas iglesias de la Ruta del Adobe, del Oratorio de los Orquera. Dice que el apoyo del municipio local fue clave para mejorar la elaboración, producción y la promoción de los vinos.

“Conocíamos el lugar. Nos costó adaptarnos, con hijos adolescentes no es fácil acomodar la familia a una nueva vida. Pero acá lo pasan bárbaro, Tinogasta es un gran pueblo, vivimos con una libertad que no teníamos. Si bien son culturas distintas, nos fuimos adaptando de a poco hasta ser parte activos de la comunidad”, se explaya Claudio. Y no es el único.

La primera vez que Gabriela Tedesco conoció Tinogasta fue hace poco más de diez años, haciendo turismo. En el distrito de San José supo que un anciano quería vender su quinta. Así fue como creó su bodega Finca La Gloria. Lo hizo sola, con ahorros de trabajos anteriores, y no fueron pocos los lugareños que la miraron raro por ser la única mujer encargada de una bodega.

-Tinogasta es un potencial en la calidad de la uva, con la concentración de la azúcar que necesita para ser vino. Son tan buenos como los de Cafayate -explica y muestra sus vides, donde también hay olivos con una aceituna Arauco, del tamaño de una bellota.

De Berazategui a Tinogasta, Gabriela, de 49 años, no dejó su metalúrgica familiar pero cada vez se siente más catamarqueña. “Me encanta la gente, el clima. Salir a la ruta y ver el cerro Famatina con nieve. Estar en la casa de adobe fresco, y afuera el calor de 35 grados. Que los zorros te espíen desde la ventana. Y cuando vino gente de Buenos Aires, ellos también se encantaron del lugar”, dice.

El fenómeno prolifera en la zona: los que arriban de Buenos Aires se enamoran de Tinogasta y Fiambalá y crean emprendimientos productivos. Entre iglesias -como Nuestra Señora de Andacollo, construida en barro en 1850-, plazas coloniales, comandancias y mayorazgos, bosques de algarrobos y dulces exquisitos como el cayote, la “Ruta del Adobe” es conocida por su “oro rojo y verde”, con vides y olivos de más de 400 años; en las paredes de los pueblos hay murales contra la megaminería y los vecinos cortan con sus manos los racimos de los viñedos que están pegados a las calles angostas.

La Ruta puede hacerse en auto, en moto o en bicicleta -caravanas de motoqueros y ciclistas se aventuran hacia el paso cordillerano-, bajo el amparo de apachetas al costado del camino, la ofrenda a la Pachamama constituida de montículos de piedras. Catamarca es telúrica y enigmática, con una riqueza arqueológica y cultural ancestral, tan cerca de Dios como del Diablo, con sus populares salamancas y bajo una cosmogonía andina que se resiste al paso del tiempo.

Hoy Gabriela Tedesco viaja todos los meses a Tinogasta y lleva un control diario de su bodega. Tintos, blancos y rosados. Produce cerca de 4 mil litros al año, y sus varietales son Torrontés, un rosado, Syrah, Bonarda y Malbec. Su casa es de adobe, tiene casi cien años y la acondicionó para que funcione su bodega. Tuvo que reconvertir su viñedo, que tenía una uva criolla no apta para la viticultura, y recibió ayuda del municipio. “Vengo de familia de italianos. Mis abuelos, mis tíos, mi papá hacían vino todos los años para tomar entre nosotros. Al descubrir los vinos de Tingoasta y Fiambalá, me dije: ´Acá puedo hacer vino yo también’. Para vender y vivir de otra manera”.

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Son hermanas y crean accesorios con bolsones de arena de Vaca Muerta para reducir el impacto ambiental

Hace más de 10 años, Ornella, Mora y Carla Basilotta fundaron y crearon una marca de indumentaria bautizada con su apellido. Comenzaron con un pequeño showroom en el barrio de Palermo en un PH pero luego fue creciendo y se expandieron por el resto del país. Sin embargo, en el 2018, todo cambió. Las hermanas Basilotta sintieron que la marca había perdido su ADN.

“Empezamos a tener una crisis laboral. Desde el 2016, dos años antes, veníamos capacitándonos con la moda sustentable y sentíamos que teníamos que aportar a la industria, que es la segunda que más contamina. Empezó como algo chiquito pero con el paso del tiempo dejó de serlo porque producimos 50.000 mil prendas y dijimos: ‘Tenemos que cambiar’’’, cuenta Ornella Basilotta a Infobae.ADVERTISINGOrnella Basilotta eligiendo los bolsones de arena en Neuquén Ornella Basilotta eligiendo los bolsones de arena en Neuquén 

Fue así como empezó la búsqueda del camino hacia la sustentabilidad. Ornella viajó hacia la provincia de Neuquén para encontrar fibras naturales para su nueva colección. Más precisamente, el viaje de producto estaba destinado a encontrar mohair para hacer ponchos. “Quería transformar a Basilotta en una marca 100% sustentable, pero yo igualmente sabía que eso no podía ser posible porque tenía clientes y franquicias que manejaban otros precios”, recordaba la diseñadora.Son hermanas y crean accesorios con bolsones de arena de Vaca Muerta para reducir el impacto ambientalCarla, Mora y Ornella Basilotta, las hermanas que están al frente de Fracking Design 

Si bien no encontró lo que fue a buscar a Neuquén, y se llevó una desilusión por los altos precios que iban a tener sus ponchos y no podían ser rentables para su marca, Ornella conoció en ese viaje una planta tratadora de residuos petroleros que entre otros deshechos reciben bolsones de arena. “Me enamoré del bolsón, lo vi como un textil y no podía creer que eso no se reciclara. En Vaca Muerta se descarta mucha cantidad, se tritura, se quema y eso afecta a la huella de carbono y a la calidad de aire del lugar. Yo vi como una tela y dije, lo tengo que llevar a Buenos Aires”.Las mochilas con los estampados originales de los bolsones de arena Las mochilas con los estampados originales de los bolsones de arena 

En un principio este proyecto comenzó siendo una cápsula dentro de Basilotta, pero la diseñadora cuenta que sus ganas de apostar a más fueron tantas que “una marca se comió a la otra” y decidieron cambiar todo el modelo de negocio.

Comenzaron llamándose Fracking Backpack porque tenían la idea de hacer una mochila social y un monoproducto. El hecho de ser un producto social, por tener un alcance más popular, pero luego se dieron cuenta de que podían hacer muchos más diseños que mochilas y decidieron cambiar a Fracking Design. “Fracking es polémico, pero para mí es porque habla realmente de donde viene el producto, de cómo está diseñado, con residuos que provienen de fracking de Vaca Muerta, y por más de que yo sepa que es un nombre controversial, me gusta porque sé que se va a hablar, bien o mal, pero se va a hablar”, detalla Ornella.

Cómo comenzó a diseñar con los bolsones de arena de Vaca Muerta Los bolsones de arena que las Basilotta eligieron para su nuevo proyectoLos bolsones de arena que las Basilotta eligieron para su nuevo proyecto

En el viaje en búsqueda de textiles, Ornella pide un bolsón para poder llevarlo a Buenos Aires para investigarlo y así comenzar a diseñar. No lo logra, pero ellos prometen lavarle uno; desinfectarlo y enviarlo por correo de avión a la semana siguiente. Y así fue. “Cuando llegó, arrancó todo el proceso de investigación. La transición no fue fácil, nosotras estábamos muy entusiasmadas pero teníamos una marca funcionando, 30 empleados, las franquicias que tuvimos que desarmar también, contratos que tuvimos que cerrar, y primero tuvimos que hablar internamente con nuestro equipo”.

La diseñadora cuenta que todo el proceso de búsqueda de talleres y reestructuracuón de la marca les llevó un año. También al mismo tiempo trabajaron con el INTI para ver si era resistente, si se podía exponer al calor, si era impermeable, cómo era la fricción y expusieron al material a un protocolo de pruebas acorde a lo que querían hacer con sus accesorios.

Mora dice que es causalidad, que yo tenía que estar ahí y puede ser. Yo como diseñadora no estaba viviendo un buen momento, sentía que Basilotta estaba sin identidad. Todo fue casualidad, no es que yo me encontré diciendo ‘quiero hacer productos con deshechos de Vaca Muerta’”, apunta Ornella.Uno de los diseños de cartera que hacen en Fracking Design con los bolsones de arena de Vaca Muerta Uno de los diseños de cartera que hacen en Fracking Design con los bolsones de arena de Vaca Muerta 

Su proceso de creación es súper artesanal; la cadena de valor está intervenida por diferentes unidades productivas y diferentes cooperativas textiles, ya que su principal propósito es mitigar la huella de carbono evitando que el material se queme pero también fomentar el trabajo justo de la industria de la moda. La cadena de valor comienza en Neuquén con las cooperativas y unidades productivas que desarman el material, lo limpian y recuperan los bolsones. Una vez que están listos, llegan a Buenos Aires y hacen de él un proceso industrial donde el bolsón se va enrollando en un tubo de tela para luego cortarlo y confeccionarlo en talleres de marroquinería.

“Todo tiene mucha mano de obra, desde cero que empieza en Neuquén hasta Buenos Aires, un producto puede llevar de 10 a 20 días desde que arranca con la materia prima hasta que se hace el producto”, explica la creadora sobre su producción.Porta pasaporte también hechos con los bolsones y detalles de cuero Porta pasaporte también hechos con los bolsones y detalles de cuero 

El material principal que utilizan para su confección es la arpillera plástica que proviene de las big bags del bolsón de Vaca Muerta, pero éstas son combinadas con diferentes descartes de cuero de segunda, tercera y hasta cuarta selección de cuero curtido vegetal que las curtiembres no venden y desechan. Ornella cuenta que ellos eligieron esos cueros porque creen que además de tener ADN argentino, el cuero es muy noble y duradero, y pueden lograr productos que perduren para siempre.

Su paleta cromática es atemporal y clásica, ya que no hacen temporadas y sus productos son sin género. Hay marrón, negro, crudo y blanco, todos colores neutros y todos son distintos, no hay uno que se repita ya que decidieron respetar las estampas de los bolsones porque eso habla de la trasabilidad y de donde proviene el residuo y hace que cada producto sea diferente.

La moda sustentable, el futuro Ornella con los tratadores de Neuquén quienes primero lavan las bolsas para luego producir en Buenos Aires los productos Ornella con los tratadores de Neuquén quienes primero lavan las bolsas para luego producir en Buenos Aires los productos 

“Creo que en un futuro la moda va a ser toda sustentable. El camino es largo, no es a corto plazo, va a llevar su tiempo, pero creo que el futuro va a ser sustentable, no solo la moda sino todas las industrias, y que si no es sustentable no va a funcionar porque las nuevas generaciones ya lo están exigiendo y creo que va a haber una revolución ecoindustrial al 100%”, dice la diseñadora a Infobae.

Desde el 2016 ella inició el camino de la sustentabilidad estudiando todos los procesos para hoy poder tener una marca 100% sustentable. Dice que lo que más le gusta de la moda sustentable es la calidad de los productos, que a raíz de la aparición del fast fashion esto se dejó de ver, pero ahora de a poco se está volviendo a tener valor con una cadena productiva con impacto y saber de dónde viene cada producto, saber quién es la gente que lo hace y que se cobre por el producto como realmente lo vale.

¿Un mensaje para los diseñadores que quieren iniciar el camino hacia la sustentabilidad? “Lo único que les puedo decir es que piensen en positivo, sean optimistas,yo soy muy optimista, a veces por demás, pero eso hizo que pueda ver y encontrar una solución a mi crisis a través de una innovación de un material. Hay que pensar fuera de la caja y animarse a innovar con materiales que quizás no tienen nada que ver con nuestra industria”.

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La nueva vida de Manu Ginóbili tras retirarse de la NBA: viajes por el mundo y los dos deportes que lograron alejarlo del básquet

En agosto del 2019, cuando se unió a un picado con otros ex profesionales, Emanuel Ginóbili llevaba 16 meses sin jugar al básquet. Había decidido entrar en un proceso acentuado de alejarse de la pelota naranja que lo acompañó durante toda su vida como una especie de herencia en una familia atravesada completamente por este deporte. A dos años y ocho meses de su última vez como un Spurs, Manu ahora le dedica horas de su vida a una nueva gama de disciplinas que lograron apasionarlo. Hay dos que, en especial, predominan en su día a día: el tenis y el ciclismo.

“Cuatro veces le metí (al tenis) esta semana. Estoy a full. La bicicleta es el entretenimiento del fin de semana, durante la semana es tenis”, contó semanas atrás este prócer del deporte argentino en el podcast Hola! ¿qué tal? que comandan su ex compañero Nicolás Laprovittola y el periodista Germán Beder. En aquella ocasión, Ginóbili estuvo como invitado en el envío en el rol de “entrevistador” ya que la nota era a Diego Schwartzman y él –dado su creciente fanatismo por el tenis– no quiso perdérsela.ADVERTISING

“Es una diferencia con el básquet en el sentido ese que a veces vas 40-15, 4-2 en el último set y decís: acá tomo algún riesgo, una boludez. Y esa boludez la hiciste, la erraste y decís: qué pelotudo por qué tiré esa bola. Y después te ganan el otro, te ganan el game y estás todo el tiempo pensando en el punto ese que boludeaste. En el básquet confiás en tu compañero. Es muy cruel el deporte este. Por eso mentalmente hay que tener una fortaleza inusual, sobre todo nosotros que confiamos en el compañero”, explicó sus sensaciones con el tenis. El deporte blanco se convirtió en una parte estructural de su vida una vez que abandonó el básquet profesional en abril del 2018 y por intermedio de sus redes sociales hasta se animó a mostrar su interesante revés a una mano.Default Mono Sans Mono Serif Sans Serif Comic Fancy Small CapsDefault X-Small Small Medium Large X-Large XX-LargeDefault Outline Dark Outline Light Outline Dark Bold Outline Light Bold Shadow Dark Shadow Light Shadow Dark Bold Shadow Light BoldDefault Black Silver Gray White Maroon Red Purple Fuchsia Green Lime Olive Yellow Navy Blue Teal Aqua OrangeDefault 100% 75% 50% 25% 0%Default Black Silver Gray White Maroon Red Purple Fuchsia Green Lime Olive Yellow Navy Blue Teal Aqua OrangeDefault 100% 75% 50% 25% 0%PlayGinóbili-Duncan, la dupla que ahora dedica sus energías al ciclismo (Foto: @manuginobili)En Costa Rica, en Puerto Pirámides, nadando con tiburones en Hawaii y una foto de su Bahía Blanca natal: algunas de las imágenes que compartió Manu en el último tiempo

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Mara Gómez, la futbolista trans que hizo historia en el deporte argentino: “La discriminación a las personas LGBT es un asesinato sin armas”

Cada vez que Mara Gómez entra a una cancha de fútbol y pone un pie sobre el césped, ese paso significa ganarle a la discriminación, a la exclusión, a los prejuicios. Significa, incluso, gambetear a la muerte. El pasado 7 de diciembre, la delantera debutó con la camiseta de Villa San Carlos en un partido ante Lanús y se convirtió en la primera jugadora trans en la historia de la primera división femenina de Argentina. La pandemia de coronavirus hizo que se demorara algunos meses ese hecho que marcó un antes y un después en el deporte nacional: nunca antes una atleta transgénero había participado de una liga profesional.

El fútbol apareció en la vida de Mara cuando ella tenía 15 años y se aferró a él como un salvavidas. Con el tiempo, el deporte le dio la oportunidad de encontrar un espacio de contención y de libertad muy distinto al de esa escuela en la que la obligaban a ir al baño para personas discapacitadas para que no entrara al de mujeres o de aquel hospital en el que se negaron a llamarla por su nombre (siquiera solo por su apellido) y al cual dejó de ir a hacerse los controles de salud que tanto necesitaba.ADVERTISING

La transición de Mara comenzó en la adolescencia. Durante ese proceso se topó con diferentes formas de transfobia que la llevaron hasta a pensar que su vida no merecía ser vivida. El suicidio parecía ser la única salida. “La pasaba muy mal por la discriminación, la exclusión y el miedo al futuro. Cuando empecé mi proceso de cambio era discriminada por mi vestimenta o por mis actitudes. En la calle me sentía mirada, observada, señalada, y nunca faltaban los insultos. No era fácil”, contó a Infobae desde su casa de La Plata, donde vive junto a su familia.

Fue una vecina llamada Adriana Aguirre la que la invitó a jugar al fútbol en la canchita del barrio que estaba enfrente de su casa. Sin embargo, esos primeros tiempos en el deporte no fueron del todo agradables: había personas que estaban en desacuerdo con la presencia de una chica trans en los partidos. Mara resistió y comenzó a perfeccionarse, ya que nunca antes había estado en contacto con una pelota: empezó a jugar torneos de fútbol 5, 7 o mixtos, pasó por diferentes equipos y participó de torneos relámpago en los que se jugaba por plata o por asados. Fue así como se ganó el respeto de muchas jugadoras y de hinchas que antes habían criticado su presencia, pero que luego cambiaron su mentalidad y hoy la apoyan en su lucha.Mara Gómez, la futbolista trans que hizo historia en el deporte argentino: “La discriminación a las personas LGBT es un asesinato sin armas”Mara Gómez inició su transición en la adolescencia. Hoy es jugadora profesional de Villa San Carlos (REUTERS)

A los 18 años, gracias a la Ley de Identidad de Género, Mara obtuvo su DNI femenino. Ese mismo año comenzó a disputarse la liga femenina de La Plata. Fue a probarse y quedó. Aunque en sus inicios la ponían como defensora, siempre tuvo el arco de enfrente entre ceja y ceja. Por eso pronto empezó a ubicarse como delantera por ambas bandas – o a veces como enganche- y así nació su romance con el gol. En la Liga Amateur Platense pasó por Asociación Iris, UOCRA y AFI Las Malvinas. Con este último elenco fue bicampeona (Clausura y Apertura 2019) y máxima goleadora (15 y 18 tantos, respectivamente). También fue parte del plantel de Cambaceres (donde jugó torneos por fuera de AFA) e integró la Selección Platense de Fútbol Femenino que en 2019 jugó un amistoso contra Deportivo Curtidores.

El deporte se convirtió en ese espacio de contención y de afecto que tanto necesitaba para dejar atrás los pensamientos oscuros. Al mismo tiempo, empezó a estudiar enfermería profesional con vistas a poder tener en el futuro un trabajo en blanco, con aportes y obra social. Muchas veces marginada del mercado laboral formal, hasta el día de hoy trabaja de manera particular haciendo manicuría y tratamientos capilares. “A mí me pasó de salir a buscar trabajo, gastar mucha plata en fotocopias de currículums y vestirme de trajecito para demostrar que tengo la capacidad y que además soy formal, pero la gente aún así no te valora y no te da la oportunidad”, lamentó.

En enero de este año, Mara fue anunciada como nuevo refuerzo de Villa San Carlos. En ese momento comenzaron las gestiones para que fuera habilitada en el torneo profesional femenino. Dos meses después, en una reunión en la AFA de la cual participó el propio presidente Claudio Chiqui Tapia, la futbolista de 23 años firmó el convenio que autorizó su participación en el certamen. Ese documento, entre otras cuestiones, establecía que debía presentar una serie de estudios hormonales que demostraran que su testosterona estaba por debajo de los límites que establece el Comité Olímpico Internacional (COI), de 10nmol/L. Se tomó ese modelo debido a que hasta el momento ni FIFA ni Conmebol ni AFA tienen una reglamentación propia que prohíba o permita a deportistas trans ser parte de las ligas profesionales.

Mara no está de acuerdo con que se realicen este tipo de controles hormonales. Cita el caso de la atleta sudafricana Caster Semenya, una mujer a la que le exigen bajar sus niveles de testosterona para competir, y reclama que a los atletas varones no les hacen pasar este tipo de tests. “Gracias si les hacen el antidoping”, bromea (o no tanto). Sin embargo, entiende que en su caso era necesario cumplir ese paso para comenzar a cambiar el sistema desde adentro: “Son cosas que no deberían pasar, pero hay que tener en cuenta que hace algunos años ni siquiera podíamos hablar de la inclusión de las personas trans en los deportes y menos aún en una liga profesional. Es un paso enorme. Yo creo que de ahora en más vamos a hacer las cosas mejor para implementar normativas de inclusión dentro de las ligas profesionales, siempre con amor, respeto, humildad y escuchándonos para llegar a acuerdos que sean efectivos para todos y para todas”.La delantera estudia enfermería y trabaja como manicura (REUTERS)La delantera estudia enfermería y trabaja como manicura (REUTERS)

Hay una palabra recurrente en el diccionario de la delantera: desbinarizar. A la hora de explicar de qué se trata este concepto, es clara: “Es dejar de creer que la genitalidad define a dónde pertenecés o qué podés hacer. Eso vale para el deporte y para todos los ámbitos de la sociedad”. En ese sentido, Mara siente que su historia y su actualidad puede ayudar a abrir puertas y a cambiar mentalidades: “Yo pertenezco al colectivo LGBT, el cual muchas veces sufre la discriminación, la exclusión y la falta de oportunidades. Yo siempre digo que eso es un asesinato sin armas, porque mucha gente no tiene la fortaleza para soportar esos obstáculos y termina suicidándose”.

En la Argentina, la expectativa de vida para la población travesti y trans es de 34 a 40 años. “En las mujeres (cis) es de 80 años y en los varones, de 73. Eso quiere decir que no vivimos ni la mitad”, graficó Mara, que hizo un crudo análisis de las terribles situaciones que fundamentan esas cifras: “La gente criminaliza mucho a las chicas trans que están trabajando en la calle prostituyéndose, pero es la misma gente que no les da trabajo, que no las capacita, que las discrimina, que las excluye. Yo me pregunto en qué puesto están las travestis y las chicas trans que siempre son violentadas psicológica y verbalmente, y asesinadas. La sociedad tiene que educarse para aceptar las diferencias y dejar de etiquetar todo el entorno según la genitalidad. Somos todas personas con sentimientos, con derechos y merecemos vivir todo lo que nos rodea. Estamos de paso por la vida y lo más justo sería lograr una paridad dentro de la sociedad: que todas las personas independientemente del sexo o del género puedan ser parte de cualquier actividad”.

A diferencia de muchas personas trans, la futbolista siempre tuvo el apoyo de su familia.Sus seres queridos aprendieron a transitar junto a ella los cambios que iba viviendo. Mara es consciente de que esa es una realidad que se contrapone a la de muchas otras que son expulsadas de sus hogares y que tiene la calle como único destino, con todos los peligros y la violencia que eso supone. “Cuando pasan esas cosas, tenés dos opciones: trabajar en la calle prostituyéndote o no vivir. Entonces, te prostituís porque tenés ganas de vivir y de salir adelante, pero la gente te maltrata y te violenta. Al mismo tiempo intentás tener un espacio para dormir con esa plata sucia de la prostitución y de la droga, pero no te alquilan. Es la sociedad la que comete un delito con esas acciones que matan los sentimientos de alguien que termina quitándose la vida”, reflexiona.

Acceso a la educación, a la salud y al trabajo, cumplimiento de la Ley de Identidad de Género y de los cupos laborales. Mara recalca una y otra vez estos factores que son necesarios para revertir una situación que tiene su expresión más cruel en los travesticidios, los transfemicidios y los crímenes de odio. Por eso siente que se ha convertido en una suerte de referente: desde su llegada al fútbol de primera división no ha parado de dar entrevistas yle han llegado miles de mensajes de distintas partes del mundo. Hasta en India hay personas que se han hecho eco de su historia. “¡Tuve que usar el traductor para entender lo que me decían! No puedo creer cómo la gente de otros países se siente identificada con mi lucha. No todos los países tienen el privilegio de ser democráticos y de poder pelear por derechos”, sostiene.Mara busca inspirar con su historia y abrir puertas a las nuevas generaciones (EFE/Demian Alday Estévez)
Mara busca inspirar con su historia y abrir puertas a las nuevas generaciones (EFE/Demian Alday Estévez)

Para la jugadora de Villa San Carlos, el fútbol históricamente ha sido un espacio machista reservado para los varones, en el cual siempre se ha puesto en una posición de inferioridad a las mujeres. Por eso celebra cada paso que se da en pos de la igualdad. En su relato recuerda a Las Pioneras que fueron a disputar el Mundial de 1971 a México y resalta la labor de Lorena Berdula, su representante “no hegemónica”, como gusta de llamarse, quien fue la primera mujer que se recibió de directora técnica en ATFA.

Uno de los prejuicios más comunes que existen en relación a las deportistas trans es el de una supuesta superioridad física respecto de sus colegas cis (aquellas que se identifican con el género que les asignaron al nacer). Para Mara, este es un pensamiento “biologicista” y explica: “El fútbol no se trata solamente una cuestión física, se trata de habilidades y de técnicas que desarrollan los deportistas en el transcurso de su vida. Lionel Messi es uno de nuestros grandes referentes en el fútbol y tiene seis Balones de Oro, pero es más bajo que la mayoría de los jugadores de la liga profesional en la que participa. No es el que corre más rápido ni el que le pega más fuerte a la pelota, pero en los partidos lo tienen que marcar entre cuatro. Eso no pasa porque tenga más testosterona, sino porque tiene unas habilidades que no tiene cualquiera”.

“El fútbol femenino no tiene el mismo nivel que el masculino porque en la sociedad a los varones se les dio una pelota desde los primeros pasos y a las mujeres les dieron muñequitas, patines y vestiditos rosas. Antes no había escuelitas de fútbol femenino que permitieran el desarrollo, entonces las chicas aprendían a jugar en las canchitas del barrio con los varones. La verdadera desventaja es que en el fútbol femenino sólo haya ocho contratos profesionales cuando hay once jugadoras en cancha y unas 25 en el plantel, que no todos los equipos tengan las mismas condiciones de espacio o de materiales para entrenar, que no todos tengan un cuerpo técnico completo con distintos profesionales como kinesiólogos o masajistas. También es una desventaja que la mujer todavía tenga que trabajar, atender a sus hijos, estudiar y después tener que ir entrenar y a jugar los partidos con todo el cansancio que implica esa rutina. Entonces la desventaja no es una cuestión física, es una cuestión de oportunidades”, agregó con enorme lucidez la platense, cuyo desembarco en la primera división se demoró por la pandemia de coronavirus y que hasta el momento solo ha jugado dos partidos como profesional (en la derrota por 7-1 ante Lanús y la caída por 5-0 ante River), sin poder gritar aún su primer gol.

A corto plazo, Mara sueña con recibirse de enfermera (le queda solo un cuatrimestre) y asegurar la permanencia en Primera con Villa San Carlos en el próximo torneo. A futuro le gustaría jugar en otros clubes y, tal vez, tener un paso por el exterior para seguir haciendo historia. Cuando se le consulta en quién se refleja, nombra a futbolistas como Juan Román Riquelme, Lionel Messi, Belén Potassa, Estefanía Banini, Milagros Menéndez, la brasileña Marta y la estadounidense Alex Morgan. Probablemente, de aquí al futuro, ella misma comience a ser referente de muchas personas que se sientan identificadas con su historia y sus logros. “Hoy a mí me toca ser el principio de un cambio: el de abrir puertas para todas las personas que vengan después. Ojalá que mi participación sea la lucha por algo mejor, quiero poner un granito de arena y de amor”, se ilusionó.

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Vasos comunicantes entre el mundo de la cultura y el deporte

Madrid, 4 ene (EFE).- ¿Qué tienen en común Paul Newman, Éric Cantona, Gina Carano y Ernest Hemingway? Son algunos ejemplos de los vasos comunicantes entre el mundo del deporte y el de la cultura. Cuando quedan solo 200 días para que se inicien los Juegos Olímpicos de Tokio, recordamos algunos casos.
LITERATURA
La historia de la literatura cuenta con grandes nombres que compartieron su maestría para las letras con unas innegables dotes para el deporte. Ese era el caso del gran Ernest Hemingway (Oak Park, EE.UU 1899 – Ketchum, EE.UU 1961), que durante sus años de juventud práctico con éxito boxeo y se aficionó de forma intensa al tiro deportivo.
Más cercano al profesionalismo estuvo el mítico representante de la Generación beat, Jack Kerouac (Massachusetts, EE.UU 1922- Florida, EE.UU 1969), que trágicamente vio como una lesión en la tibia truncaba una prometedora carrera como jugador de fútbol americano, con la Boston College y la Universidad de Notre Dame interesados en contratar sus servicios.
Y más próximos en el tiempo se encuentran los casos de Nate Jackson jugador de los Broncos de Denver, de 2003 a 2008, que ahora dedica su tiempo a escribir relatos autobiográficos y, en especial, Haruki Murakami (Kioto, Japón-1949), que con su libro «De que hablo cuando hablo de correr» (2007), compartió con sus lectores su amor por las carreras de fondo.
MÚSICA
En el campo musical quizás destaque por encima de todos Julio Iglesias (Madrid-1943), que llegó a militar en el juvenil del Real Madrid, como portero, hasta que un desafortunado accidente le hizo enfocar sus ambiciones en el mundo musical. 
Un ejemplo que muchos años después seguiría Álvaro Benito (Salamanca, 1973), que incluso debutó con la primera plantilla del equipo blanco, hasta que una sucesión de lesiones le hicieron colgar las botas e iniciar una exitosa carrera musical, al frente del grupo Pignoise.
Situaciones muy distintas a las de la cantautora y futbolista británica Chelcee Grimes (Liverpool, Reino Unido, 1992), que compagina su pasión por la música con una asentada carrera en los terrenos de juego, defendiendo los intereses del Tranmere Rovers L.F.C.
Una carrera mucho más reposada que la de la famosa violinista y aficionada al esquí alpino, Vanessa Mae (Singapur, 1978), una mujer que alcanzó la fama mundial en 1994 con su disco de versiones «The Violin Player» y que fue condenada a cuatro años de suspensión por hacer trampas, en las pruebas que le clasificaron para los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi 2014.
CINE
El cine y el deporte tienen una larga historia de talentos compartidos con ejemplos como el de Johnny Weissmuller (Freidorf, Rumanía, 1904 – Acapulco, México, 1984), famoso nadador de talentos múltiples, capaz de lograr 5 medallas olímpicas y batir récords en atletismo, para posteriormente meterse en el papel de Tarzán y alcanzar las colinas de Hollywood.
Una laureada carrera olímpica que también disfrutó Jason Statham (Shirebrook, Reino Unido-1967), ya que el ahora protagonista de adrenalínicas y viriles cintas de acción, participó en los Juegos Olímpicos de Seúl 88, Barcelona 92 y Atlanta 96, como saltador de trampolín.
Muy cerca del entorchado olímpico estuvo Geena Davis (Massachusetts, EE.UU., 1966), que se quedó en las semifinales de la fase de clasificación del equipo estadounidense de tiro con arco, para Sídney 2000.
Fuera del entorno olímpico, el famoso delantero francés del Manchester United, Eric Cantona (Marsella, Francia-1966), cuenta con una interesante carrera frente a las cámaras con apariciones en cintas de autor como «Looking for Eric» (Ken Loach, 2009) o la reciente miniserie «Inhuman Resources» (Ziad Doueiri, 2020), estrenada en Netflix.
Aunque para grandes interpretaciones, las que durante toda su vida logró Paul Newman (Ohio, EE.UU., 1925 – Connecticut, EE.UU., 2008), con míticos papeles en cintas como «The Long, Hot Summer» (1958), «Coll Hand Luke» (1967) o «The Sting» (1973). Un talento que compaginó con su amor por los coches y un espíritu aventurero que le llevaron a participar en las 24 horas de Le Mans. 
Un mundo muy alejado del de la exluchadora de artes marciales, Gina Carano (Texas, EE.UU., 1982), una pionera de este estilo de lucha, que tiene en su expediente haber participado en la primera pelea femenina de artes marciales mixtas, y que en su salto a la gran pantalla ha logrado codearse con directores prestigiosos como Steven Soderbergh y famosas sagas como «The fast and the furious». Sin olvidar su papel en la serie de más éxito de Disney+, «The mandalorian» 
Laura Tabuyo