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Qué es la crianza intensiva y cómo lograr el equilibrio entre estimular a los hijos y sobre exigirlos

Podría decirse que la actual generación de padres con hijos chicos tiene “una mirada más consciente acerca del rol clave que tiene la formación que recibirán en la infancia y la adolescencia de cara a cómo les irá a en su vida adulta”. Qué tener en cuenta y qué rol juega la inteligencia emocional

Que el mundo al que se enfrentarán los niños de hoy será competitivo, no hay dudas. Tampoco las hay respecto a que la manera en que cada uno llegue “preparado” a esa competencia será determinante.

Ahora, ¿de qué manera los padres pueden ayudar a que las capacidades que desarrollen sus hijos sean las necesarias y suficientes para su vida futura?

“Como generación, los padres que tenemos hijos chicos estamos más involucrados en la crianza con una mirada más consciente de que la infancia y la adolescencia son claves en cómo les va a ir en el futuro y entonces pensamos más a qué jugamos, qué actividades hacemos, cómo tratamos de tener tiempo de calidad con los chicos y ponemos más énfasis en qué actividades extra escolares pueden hacer para complementar la escuela o enriquecer su formación”. Para la bióloga y máster y doctora en Educación Melina Furman “en la actualidad hay más énfasis de parte de los padres de niños chicos puesto en cómo estos años son esenciales para la preparación para la vida”.

Un ejercicio que la investigadora del Conicet y profesora de la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés suele proponer en los cursos para padres que dicta es pedirles que imaginen cómo querrían que fueran sus hijos en el futuro. “En general salen respuestas tales como apasionados, emprendedores, libres, que puedan sostener un proyecto de vida, empáticos, curiosos -señaló Furman a Infobae-. Tal vez hace unas décadas la búsqueda hubiera dado como resultado que sean ordenados, respetuosos, disciplinados, que tengan un buen trabajo; creo que hoy buscamos más que puedan ser timoneles de sus vidas, que encuentren lo que les apasiona y lo puedan sostener y parte de ese deseo se refleja en cómo los criamos”.

En ese sentido, el nuevo concepto de crianza intensiva “viene en línea con ponerle tiempo y cabeza a pensar esos años, a cómo se los va a preparar”, aportó la especialista, para quien en este punto “pueden aparecer los llamados padres helicóptero (madres y padres que están muy encima y creen que todo lo que hagan los chicos va a ser determinante en su futuro en exceso). Puede caerse en una sobreexigencia que va en contra de esta preparación para la vida”.

«Algunos padres consideran importante el estudio de idiomas y de deportes y estas actividades ocupan cada día de la semana» (Shuttersotck)
«Algunos padres consideran importante el estudio de idiomas y de deportes y estas actividades ocupan cada día de la semana» (Shuttersotck)
En la misma línea, la licenciada en Psicología Lorena Ruda (MN 44247) se refirió al concepto de crianza intensiva entendendiéndola “como una crianza focalizada en preparar a los niños para la realización de múltiples tareas extra curriculares”. “Dicho modelo está en auge en Europa y su impulso tiene que ver con criar niños ‘genios’, preparados para un mundo competente. Se trata de un estilo de crianza que claramente fomenta la desigualdad en todos sus aspectos”, opinó la especialista en maternidad y crianza.

La crianza de los hijos en Europa, tradicionalmente más relajada, adoptó en el último tiempo un estilo de crianza intensivo, más propio de los EEUU.

Para ella, “es importante que los niños realicen actividades extra escolares elegidas por ellos y relacionadas con sus gustos y facilidades potenciando el desarrollo en los aspectos positivos de su personalidad. Pero también cabe destacar la importancia del tiempo de ocio y descanso, también fundamental para el desarrollo sano de un niño”.

«A veces este tiempo es ‘más tedioso’ para los padres ya sea porque algunos niños son más demandantes en el tiempo en casa o ya sea porque consideran que es tiempo muerto e improductivo -consideró Ruda-. También porque ‘así están más cansados a la noche’. Y así, algunos consideran importante el estudio de idiomas y de deportes y estas actividades ocupan cada día de la semana».

Según la psicóloga, “habría que tener en cuenta las distintas personalidades de cada hijo, las diferentes capacidades o aptitudes de cada uno sin forzar a realizar actividades que lo lleven a la sentirse frustrados y terminen no siendo constantes. Darles la posibilidad de probar diferentes actividades para que puedan ir conociéndose a sí mismos y lograr identificar qué les gusta y dónde se sienten cómodos”.

El desafío es hacer esa búsqueda de estimular por un lado pero sin exigir de más y buscar qué es lo que les hace bien (Shutterstock)
El desafío es hacer esa búsqueda de estimular por un lado pero sin exigir de más y buscar qué es lo que les hace bien (Shutterstock)
A su vez,llamó a “tener cuidado con las expectativas altas y propias de los padres que muchas veces caen sobre ellos cuando a veces están relacionadas con las cosas que el adulto no pudo hacer en su infancia”. “Nuestros hijos no son nuestra segunda oportunidad: cada uno debería poder elegir con libertad respetando sí lo que cada familia considere importante para la vida de sus hijos: un deporte, un idioma o varios”.

“A determinada edad los menores podrán ir tomando más decisiones sobre sus actividades, pero antes los padres van a decidir ciertas cosas que son inquebrantables, pero sería interesante que lo hagan en base observar las aptitudes, capacidades y deseos de los niños para que no termine siendo una gran frustración y sea logrado con éxito”, agregó.

Para Furman, “una de las cosas a las que se tiene que prestar atención de cara a esta preparación es la inteligencia emocional, que sean niños que puedan estar en equilibrio, ser introspectivos, tener una vida interior rica, que sean empáticos, que puedan ponerse metas, trabajar con otros”. “Es importante tener presente todo lo que hace a la formación de la inteligencia emocional, que cuando uno ‘se pasa de rosca’ con la exigencia a veces ocurre que los chicos aprenden a hacer un montón de cosas pero la pasan mal -reforzó-. Es difícil encontrar el equilibrio, pero creo que hay que hacer esa búsqueda de estimular por un lado pero sin exigir de más y buscar qué es lo que les hace bien”.

El cuidado que hay que tener es que a veces los atiborramos de tarea pensando que “se van a quedar atrás” y para ella esto “es un falso dilema”. “Creo que hay que estar atentos a ver qué les interesa para desde ahí empezar a ‘tirar del ovillo’ y ayudarlos a potenciar eso y en simultáneo ver qué otras son importantes que sepan y ellos desconocen para ayudarlos a explorarlas y ver cómo responden”.

Por Martin Andres Ares

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